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Lamentaciones 3:51 - Biblia Torres Amat 1825

51 Las muchas lágrimas que he derramado por los desastres de todas las hijas o pueblos de mi patria, han consumido en mí todo el jugo o espíritu vital.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

51 Mis ojos contristaron mi alma por todas las hijas de mi ciudad.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

51 Se me destroza el corazón por el destino de todas las mujeres de Jerusalén.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

51 Me duelen los ojos al ver a las hijas de mi ciudad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

51 [ Mis ojos conmueven mi alma, por todas las hijas de mi ciudad.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

51 Los ojos me duelen de llorar por todas las hijas de mi ciudad.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

51 Mis ojos contristaron mi corazón, por todas las hijas de mi ciudad.

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Lamentaciones 3:51
14 Referencias Cruzadas  

Porque yo no puedo volver a mi padre sin el muchacho, por no presenciar la extrema aflicción que ha de acabar con él.


He aquí, pues, lo que dice el Señor de los ejércitos: Sábete que yo los castigaré; al filo de la espada morirán sus jóvenes, y sus hijos e hijas perecerán de hambre;


Y los moradores de los pueblos, a los cuales éstos profetizaban, serán arrojados por las calles de Jerusalén , muertos de hambre, y al filo de la espada ellos y sus mujeres, y sus hijos e hijas, sin que haya nadie que les dé sepultura; y sobre ellos derramaré el castigo de su maldad.


Si salgo al campo, yo no veo sino cadáveres de gente pasada a cuchillo; si entro en la ciudad, he aquí la población transida de hambre. Hasta los profetas y los sacerdotes son conducidos cautivos a un país desconocido.


Y les daré a comer a los padres las carnes de sus hijos y las carnes de sus hijas; y al amigo la carne de su amigo, durante el asedio y apuros a que los reducirán sus enemigos, que quieren acabar con ellos.


Justo es el Señor; pues que yo, rebelde contra sus órdenes, lo irrité. Pueblos todos, oíd os ruego, y considerad mi dolor, mis doncellas y mis jóvenes han sido llevados al cautiverio.


Se cegaron mis ojos de tanto llorar; se estremecieron mis entrañas, se derramó en tierra mi corazón al ver el quebranto de la hija del pueblo mío, cuando los pequeñuelos y niños de pecho desfallecían de hambre en las plazas de la ciudad.


Muertos yacen por fuera el mozo y el anciano; mis vírgenes y mis jóvenes han sido pasados a cuchillo; los has hecho perecer en el día de tu furor; los has herido de muerte sin compasión alguna.


hasta tanto el Señor vuelva desde el cielo su vista, y se ponga a mirar.


Como el ave en el cazadero, se apoderaron de mí mis enemigos sin que yo les diese motivo.


Deshonraban a las mujeres de Sión, violaban a las vírgenes en las ciudades de Judá.


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