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Juan 8:15 - Biblia Torres Amat 1825

15 Vosotros juzgáis de mí según la carne; pero yo no juzgo así de nadie;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

15 Ustedes me juzgan con criterios humanos, pero yo no juzgo a nadie.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

15 Ustedes juzgan con criterios humanos; yo no juzgo a nadie.

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La Biblia Textual 3a Edicion

15 Vosotros juzgáis según la carne; Yo no juzgo a nadie.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

15 Vosotros juzgáis según la carne, yo no juzgo a nadie.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

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Juan 8:15
17 Referencias Cruzadas  

¡Oh vosotros, que convertís el juicio en amargura de ajenjo, y echáis a rodar la justicia!,


¿Acaso pueden correr los caballos entre peñas, o se puede arar con indómitos búfalos? Vosotros habéis trocado en opresión el justo juicio, y en ajenjo el fruto de la justicia.


Por eso la ley se ve burlada, y no se hace justicia, por cuanto el impío puede más que el justo, por eso salen corrompidos los juicios.


Pero Jesús le respondió: ¡Oh hombre!, ¿quién me ha constituido a mí juez, o repartidor entre vosotros?


Que si alguno oye mis palabras, y no las observa, yo no le doy la sentencia, pues no he venido ahora a juzgar al mundo, sino a salvarlo.


Respondió Jesús : Mi reino no es de este mundo. Si de este mundo fuera mi reino, claro está que mis gentes me habrían defendido para que no cayese en manos de los judíos; mas mi reino no es de acá.


Pues no envió Dios su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que por su medio el mundo se salve.


No queráis juzgar por las apariencias, sino juzgad por un juicio recto.


Ella respondió: Nadie, Señor. Y Jesús compadecido le dijo: Pues tampoco yo te condenaré. Anda, y no peques más.


Por donde tú eres inexcusable, ¡oh hombre, quienquiera que seas!, que te metes a condenar a los demás. Pues en lo que condenas a otro te condenas a ti mismo, haciendo como haces tú, ¡oh judío!, aquellas mismas cosas que condenas.


El hombre espiritual discierne o juzga de todo, y nadie que no tenga esta luz puede a él discernirle.


Por esta razón nosotros de ahora en adelante no conocemos a nadie según la carne. Y si antes conocimos a Cristo en cuanto a la carne, ahora ya no le conocemos así.


Oíd, hermanos míos muy amados: ¿No es verdad que Dios eligió a los pobres en este mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino que tiene prometido a los que le aman?


Respondió el Señor a Samuel: No mires a su buena presencia, ni a su grande estatura; porque no es ése el que he escogido; y yo no juzgo por lo que aparece a la vista del hombre; pues el hombre no ve más que lo exterior; mas el Señor ve en el fondo del corazón.


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