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Juan 5:4 - Biblia Torres Amat 1825

4 pues un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina, y se agitaba el agua. Y el primero que después de movida el agua entraba en la piscina, quedaba sano de cualquiera enfermedad que tuviese.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 porque un ángel del Señor bajaba de vez en cuando y removía el agua; y el primero que se metía después de agitarse el agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.)'

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 [[]]°

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Porque un ángel descendía a cierto tiempo al estanque y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

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Juan 5:4
18 Referencias Cruzadas  

Y le envió a decir Eliseo por tercera persona: Anda, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne recobrará la sanidad, y quedarás limpio.


Resuelto estoy, y nadie me arredrará de cumplir tus preceptos.


no concedas sueño a tus ojos, ni dejes que se cierren tus párpados.


Yo amo a los que me aman; y me hallarán los que madrugaren a buscarme.


Todo cuanto pudieres hacer de bueno, hazlo sin perder tiempo; puesto que ni obra, ni pensamiento, ni sabiduría, ni ciencia ha lugar en el sepulcro, hacia el cual vas corriendo.


Y me dijo el ángel: Estas aguas que corren hacia los montes de arena al oriente, y descienden a la llanura del desierto, entrarán en el mar y saldrán; y las aguas del mar quedarán salutíferas.


Le asaltarán; agudos dolores como de una mujer que está de parto. Es ese pueblo un hijo insensato, y no podrá subsistir ahora en medio del destrozo de sus hijos.


En aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén , a fin de lavar las manchas del pecador y de la mujer inmunda.


Y en aquel día brotarán aguas vivas en Jerusalén , la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental: serán perennes en verano y en invierno.


Y desde el tiempo de Juan Bautista, hasta el presente, el reino de los cielos se alcanza a viva fuerza, y los que se la hacen a sí mismos, son los que lo arrebatan.


Así que buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura.


Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os aseguro que muchos buscarán cómo entrar, y no podrán.


La ley y los profetas hasta Juan; después acá el reino de Dios es anunciado, y todos entran en él a viva fuerza.


En ellos, pues, yacía una gran muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, aguardando el movimiento de las aguas;


Allí estaba un hombre que treinta y ocho años hacía que se hallaba enfermo.


Señor, respondió el enfermo, no tengo una persona que me meta en la piscina, cuando el agua está agitada; por lo cual mientras yo voy, ya otro ha bajado antes.


Tales habéis sido algunos de vosotros en otro tiempo; pero fuisteis lavados, fuisteis santificados, fuisteis justificados, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, y por el Espíritu de nuestro Dios.


Si dijéremos que no tenemos pecado, nosotros mismos nos engañamos, y no hay verdad en nosotros.


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