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Jeremías 7:34 - Biblia Torres Amat 1825

34 Y haré que no se oiga en las ciudades de Judá, ni en las plazas de Jerusalén voz de regocijo y de alegría, voz de esposo y de esposa, porque toda la tierra quedará desolada.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

34 Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

34 Pondré fin a las risas y a las alegres canciones en las calles de Jerusalén. No se oirán más las voces felices de los novios ni de las novias en las ciudades de Judá. La tierra quedará completamente desolada.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

34 Suspenderé en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén toda manifestación de gozo y de alegría, los cantos del novio y de la novia, porque el país sólo será un desierto.

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La Biblia Textual 3a Edicion

34 Y en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem, haré cesar la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, porque esta tierra vendrá a ser una desolación.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

34 Haré desaparecer de las ciudades de Judá y de las calles de Jerusalén el grito de gozo y el grito de alegría, el canto del esposo y el canto de la esposa; pues el país será un desierto'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

34 Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada; porque la tierra será desolada.

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Jeremías 7:34
23 Referencias Cruzadas  

sea la tal noche solitaria o estéril, y no se considere digna de cantares o regocijos;


El fuego devoró sus jóvenes; y sus vírgenes no fueron lloradas.


Y la hija de Sión, o Jerusalén , quedará como cabaña de una viña, como choza de un melonar, y como una ciudad tomada por asalto.


Y aquel día echarán mano de un solo hombre siete o muchas mujeres diciendo: Nosotras comeremos nuestro pan, y con nuestras ropas nos vestiremos, basta que nos des tu nombre, o seas esposo nuestro; líbranos de nuestro oprobio.


Y el Señor arrojará a los hombres lejos de su país, y se multiplicarán los que quedaron sobre la tierra.


porque esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Sábete que yo a vuestros ojos, y en vuestros días, desterraré de este lugar la voz del gozo y la voz de la alegría, la voz del esposo y la voz o cantares de la esposa.


Porque he aquí lo que dice el Señor contra la casa del rey de Judá: ¡Oh casa ilustre y rica como Galaad!, tú que eres para mí como la cumbre del Líbano, te juro que te reduciré a una soledad, como las ciudades inhabitables de Pentápolis,


Y desterraré de entre ellos las voces de gozo y las voces de alegría, la voz o cantares del esposo y de la esposa, el ruido de la tahona y las luces que alumbran las casas.


No queráis, pues, escucharlos; antes bien sujetaos al rey de Babilonia, si queréis salvar vuestra vida. ¿Por qué se ha de ver esta ciudad reducida por culpa vuestra a un desierto?


Esto dice el Señor: En este lugar, (que vosotros llamáis un desierto, porque no hay en él hombre ni bestia), en las ciudades de Judá, y en los contornos de Jerusalén , que están asolados y sin hombre alguno, sin habitantes ni ganados, se han de oír todavía


voces de gozo y alegría, voces o cantares de esposo y de esposa, voces de gentes que dirán: Tributad alabanzas al Señor de los ejércitos, por ser tan bueno el Señor, porque hace brillar eternamente su misericordia; y voces también de aquellos que vendrán a presentar sus ofrendas en la casa del Señor. Porque yo he de restituir a su primer estado, dice el Señor, a los que fueron llevados de esta tierra cautivos a Babilonia.


Miré y vi convertidas en un desierto sus fértiles campiñas; todas sus ciudades han quedado destruidas a la presencia del Señor, a la presencia de su tremenda indignación.


Pero he aquí lo que dice el Señor: Toda la tierra de Judá quedará desierta, mas no acabaré de arruinarla del todo.


Y se encendió mi indignación y el furor mío, y estalló en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén , y quedaron convertidas en un desierto y desolación, como se ve hoy día.


Faltan ya en las puertas los ancianos, y no se ven los jóvenes en el coro de los músicos que tañen.


Y haré que no se oigan más en ti tus conciertos de música, ni el sonido de tus arpas.


La maldad produjo la vara del castigo de la impiedad. No escapará ninguno de ellos, ninguno del pueblo, ninguno de aquellos que hacen ruido; nunca gozarán de reposo.


y haré cesar todos sus regocijos, sus solemnidades, sus neomenías, sus sábados y todos sus días festivos;


Y ejerceré en ella mi venganza por los días que sirvió a Baalim, en los cuales le ofrecía incienso, y se ataviaba con sus zarcillos y con sus galas, e iba en pos de sus amantes, y se olvidaba de mí, dice el Señor.


Y a vosotros os dispersaré por entre las naciones, y desenvainaré mi espada en pos de vosotros, y quedará desierto vuestra tierra, y arruinadas vuestras ciudades.


Y aquella tierra de los caldeos será asolada, a causa de sus moradores y en pago de sus perversos pensamientos.


ni luz de lámpara te alumbrará en adelante; ni volverá a oírse en ti voz de esposo y esposa, en vista de que tus mercaderes eran los magnates de la tierra, y de que con tus hechizos anduvieron desatinadas todas las gentes.


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