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Jeremías 5:26 - Biblia Torres Amat 1825

26 Por cuanto se hallan impíos en mi pueblo, acechando como cazadores, poniendo lazos y trampas para cazar hombres,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

26 Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone lazos, pusieron trampa para cazar hombres.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

26 »”Hay hombres perversos entre mi pueblo que están al acecho de víctimas, como un cazador oculto en su escondite. Continuamente ponen trampas para atrapar a la gente.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

26 En mi pueblo, hay malhechores que colocan trampas como para pillar pájaros, pero cazan hombres.

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La Biblia Textual 3a Edicion

26 Porque en medio de mi pueblo se hallan impíos; Acechan como acechan los pajareros,° Ponen trampas, atrapan hombres.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

26 Sí, en mi pueblo hay malvados que acechan como cazadores, ponen trampas para cazar hombres.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

26 Porque fueron hallados en mi pueblo hombres impíos; acechan como quien pone lazos; ponen trampa para cazar hombres.

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Jeremías 5:26
16 Referencias Cruzadas  

De repente le harán el tiro, sin temor alguno; obstinados en su infame designio, trataron de armar ocultos lazos, y dijeron: ¿Quién los podrá descubrir?


Si te dijeren: Ven con nosotros, pongámonos en acecho para matar al prójimo, armemos por mero antojo ocultos lazos al inocente,


Pero el príncipe que yo os vaticino, pensará cosas dignas de un príncipe, y velará sobre los caudillos de su pueblo.


Clama, pues, ¡oh Isaías!, no ceses: Has resonar tu voz como una trompeta, y declara a mi pueblo sus maldades, y a la casa de Jacob sus pecados;


¿Conque así se vuelve mal por bien? ¿Y así ellos, que tanto me deben, han cavado una hoya para hacerme perder la vida? Acuérdate, ¡oh Señor!, de cuando me presentaba yo en tu acatamiento, para hablarte a su favor, y para desviar de ellos tu enojo.


Oiganse alaridos en sus casas. Porque tú has de conducir contra ellos súbitamente al salteador, contra ellos que cavaron la hoya para cogerme, y tendieron lazos ocultos para mis pies.


El necio pueblo mío, dice el Señor, no me conoció, hijos insensatos son y mentecatos; para hacer el mal son sabios; mas el bien no saben hacerlo.


Su lengua es como una penetrante flecha; hablan siempre para engañar; con los labios anuncian la paz a su amigo, y en secreto le arman asechanzas.


Aún están en casa del impío, como fuego devorador, los tesoros inicuamente adquiridos; y llena está de la ira del Señor la medida corta de que usaba.


No hay ya un santo sobre la tierra; no se halla un justo entre los hombres; cada uno pone asechanzas a la vida del otro; cada cual anda a caza de sus hermanos para quitarles la vida.


Lo mismo que sucedía a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: No tienes que temer, de hoy en adelante serán hombres los que has de pescar.


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