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Jeremías 45:3 - Biblia Torres Amat 1825

3 Tú has exclamado: ¡Ay infeliz de mí!, porque el Señor ha añadido dolor a mi dolor: cansado estoy de gemir, y no he hallado reposo alguno.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora!, porque ha añadido Jehová tristeza a mi dolor; fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 “Tú has dicho: ‘¡Estoy repleto de dificultades! ¿No he sufrido ya lo suficiente? ¡Y ahora el Señor ha añadido más! Estoy agotado de tanto gemir y no encuentro descanso’”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Ya que tú has dicho: 'Pobre de mí, porque Yavé añade más penas a mis sufrimientos, estoy cansado de tanto llorar sin encontrar consuelo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Tú dijiste: ¡Ay de mí, porque YHVH ha añadido tristeza a mi dolor! ¡Estoy cansado de gemir, y no hallo descanso!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 A pesar de que has dicho: '¡Ay de mí! pues Yahveh añade pena a mi dolor; estoy agotado de tanto gemir y no encuentro reposo',

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque Jehová ha añadido tristeza a mi dolor; fatigado estoy de mi gemir y no hallo descanso.

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Jeremías 45:3
28 Referencias Cruzadas  

Todavía mi lenguaje está lleno de amargura; y aún la mano o violencia de mi dolor sobrepuja mis gemidos.


¡Ay de mí, que mi destierro se ha prolongado! He habitado entre los moradores de Cedar.


Yo espero que veré algún día los bienes del Señor en la tierra de los vivientes.


Como el estampido con que se deshacen tus cataratas, un abismo o aguacero llama a otro abismo; así todas tus tempestades y todas tus olas han ido descargando sobre mí.


Me he consumido a fuerza de tanto gemir; todas las noches baño mi lecho con mis lágrimas; inundo con ellas el lugar de mi descanso.


Por causa de la indignación se han oscurecido mis ojos; he envejecido y quedado endeble en medio de todos mis enemigos.


Me fatigué en dar voces; se me secó la garganta; desfallecieron mis ojos aguardando a mi Dios.


Si en tiempo de la adversidad desmayares, perdiendo la esperanza, descaecerá tu fuerza.


Esto te dice a ti, ¡oh Baruc!, el Señor, el Dios de Israel:


Mi dolor es sobre todo dolor: Lleno de angustia está mi corazón.


¿Quién dará agua a mi cabeza, y hará de mis ojos dos fuentes de lágrimas para llorar día y noche la muerte que se ha dado a tantos moradores de la hija de mi pueblo, o de Jerusalén ?


Desde lo alto metió fuego dentro de mis huesos, y me ha dejado desolada, todo el día consumida de tristeza.


Pon a tu vista toda su malicia, y trátalos como me has tratado a mí por todas mis maldades; porque continuos son mis gemidos y mi corazón desfallece.


Pues si él nos ha desechado, aún se apiadará de nosotros, según la grandeza de su misericordia.


Por lo cual teniendo nosotros este ministerio de predicar la nueva ley, en virtud de la misericordia que hemos alcanzado de Dios, no decaemos de ánimo;


Por lo cual no desmayamos; antes aunque en nosotros el hombre exterior o el cuerpo se vaya desmoronando, el interior o el espíritu se va renovando de día en día.


No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque si perseveramos, a su tiempo recogeremos el fruto.


Y si alguno no obedeciere lo que ordenamos en nuestra carta, tildadle al tal, y no converséis con él, para que se avergüence y enmiende;


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