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Jeremías 21:13 - Biblia Torres Amat 1825

13 Heme aquí, oh Jerusalén , contra ti vengo, ¡oh habitadora del valle fortalecido y campestre!, dice el Señor, contra vosotros que decís: ¿Quién será capaz de asaltarnos y de apoderarse de nuestras casas?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

13 He aquí yo estoy contra ti, moradora del valle, y de la piedra de la llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién subirá contra nosotros, y quién entrará en nuestras moradas?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

13 Yo pelearé personalmente contra el pueblo en Jerusalén, esa poderosa fortaleza, contra el pueblo que se jacta: ‘Nadie puede tocarnos aquí; nadie puede entrar aquí’.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

13 ¡Aquí me tienes, tú que dominas el valle, como peñón en la llanura! dice Yavé. Tú decías: '¿Quién nos asaltará y penetrará en nuestros refugios?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

13 ¡Heme aquí contra ti, oh moradora del valle, Y de la roca de la llanura!,° dice YHVH. Vosotros que decís: ¿Quién bajará contra nosotros, y quién entrará en nuestras moradas?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

13 Mira que vengo contra ti, la asentada sobre el valle, roca de la llanura -oráculo de Yahveh-. Vosotros decís: '¿Quién vendrá sobre nosotros, y quién podrá entrar en nuestros refugios?'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

13 He aquí, yo estoy contra ti, oh habitante del valle, roca de la llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién descenderá contra nosotros? ¿O quién entrará en nuestras habitaciones?

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Jeremías 21:13
21 Referencias Cruzadas  

de Jerusalén . Rodeada está Jerusalén de montes, y el Señor es el antemural de su pueblo, desde ahora y para siempre.


Ellos, habiendo partido de Socot, acamparon en Etam, que está en la extremidad del desierto.


Y en aquel día contarás el suceso a tu hijo, diciendo: Esto y esto hizo por mí el Señor, cuando salí de Egipto.


Ciudad llena de tumulto, populosa en extremo, ciudad de regocijo: Tus muertos no perecieron al filo de la espada, ni fallecieron en batalla.


y ofrecen sacrificios en los campos; yo entregaré al saqueo tu hacienda, y todos tus tesoros y tus lugares excelsos en que adoras a los ídolos, por causa de los pecados cometidos por ti, ¡oh Judá!, en todas tus tierras.


Y yo mismo pelearé contra vosotros, y os derrotaré extendiendo mi mano y el fuerte brazo mío con furor e indignación y enojo grande.


La arrogancia tuya y la soberbia de tu corazón te engañaron, tú que habitas en las cavernas de las peñas, y te esfuerzas a levantarte hasta la cima del monte; aunque hicieses tu nido más alto que el águila, de allí te arrojaré, dice el Señor.


Aquí estoy yo contra ti, ¡oh soberbio Baltasar!, dice el Señor Dios de los ejércitos; porque ha llegado tu día, el día de tu castigo.


Aquí estoy yo contra ti, dice el Señor, ¡oh monte pestífero que profanas toda la tierra!, y extenderé contra ti mi mano, y te precipitaré de entre tus peñas, y te haré semejante a un monte consumido por las llamas.


No pongáis vuestra confianza en aquellas vanas y falaces expresiones, diciendo: Este es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor.


No creían los reyes de la tierra, ni los habitantes todos del mundo que el enemigo y adversario entrase por las puertas de Jerusalén ;


Por tanto, esto dice el Señor Dios: Porque habéis publicado cosas vanas, y por ser mentirosas vuestras visiones, por eso vedme aquí contra vosotros, dice el Señor Dios.


Y dirás a la tierra de Israel: Esto dice el Señor Dios: Mira que yo vengo contra ti, y desenvainaré mi espada, y mataré en ti al justo y al impío.


Esto dice el Señor Dios: He aquí que yo mismo pediré cuenta de mi grey a los pastores, y acabaré con ellos, para que nunca más sean pastores de mis rebaños, ni se apacienten más a sí mismos; y libraré mi grey de sus fauces, para que jamás les sirva de vianda.


por eso así habla el Señor Dios: Heme aquí, ¡oh Jerusalén !, contra ti, y yo mismo ejecutaré mis castigos en medio de ti, a la vista de las naciones.


Sus príncipes o jueces se dejan cohechar en los juicios; y sus sacerdotes predican por interés, y por el dinero adivinan sus profetas; y no obstante se apoyan en el Señor, diciendo: Pues qué, ¿acaso no está el Señor en medio de nosotros? No temáis, ningún mal nos vendrá.


Pues heme aquí contra ti, dice el Señor de los ejércitos. Yo reduciré a humo tus carros de guerra, y la espada devorará tus jóvenes o vigorosos leones, y arrancaré de la tierra tus rapiñas, y no se oirá ya más la voz blasfema de tus embajadores.


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