Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Jeremías 15:21 - Biblia Torres Amat 1825

21 Yo te libraré, pues, de las manos de los malvados, y te salvaré del poder de los fuertes.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

21 Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

21 Sí, te mantendré a salvo de estos hombres malvados; te rescataré de sus manos crueles.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

21 Te protegeré contra los malvados y te arrancaré de las manos de los violentos.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

21 Te libraré de mano de los perversos, Te rescataré del puño del opresor.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

21 Te libraré de la mano de los malvados, y te rescataré de la garra de los tiranos'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

21 Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los terribles.

Ver Capítulo Copiar




Jeremías 15:21
24 Referencias Cruzadas  

el ángel que me ha librado de todos los males, bendiga estos niños; y sea sobre ellos invocado mi nombre, como también los nombres de mis padres Abrahán e Isaac, y multiplíquense más y más sobre la tierra.


Mientras están para echarse sobre mí los malhechores, a fin de devorar mis carnes, esos enemigos míos que me atribulan, esos mismos han flaqueado, y han caído.


El Señor los ayudará, y los librará, y los sacará de las manos de los pecadores, y los salvará, porque pusieron en él su confianza.


¡Oh vosotros, los que amáis al Señor!, aborreced el mal. El Señor guarda las almas de sus santos; las librará de las manos del pecador.


aquellos que con sus palabras inducían a los hombres a pecar, y armaban lazos al que en la puerta, o juzgado de la ciudad, los reprendía, y sin causa se alejaron del justo y de la justicia.


Y será esto cosa repentina y no esperada. El Señor de los ejércitos visitará a esta muchedumbre, en medio de los truenos y de terremotos, y estruendo grande de torbellinos y tempestades, y de llamas de un fuego devorador.


Yo haré comer a tus enemigos sus propias carnes; y que se embriaguen con su misma sangre, como si fuera vino nuevo; y sabrán todos los mortales que quien te salva soy yo el Señor, y que el fuerte Dios de Jacob es tu redentor.


Ningún instrumento preparado contra ti te hará daño; y tú condenarás toda lengua que se presente en juicio contra ti. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y ésta es la justicia que deben esperar de mí, dice el Señor.


y te alimentarás con la leche de las naciones, y te criarán regios pechos; y conocerás que soy el Señor que te salva, el redentor tuyo, el fuerte de Jacob .


Me habló después el Señor, diciéndome:


Cantad himnos al Señor, alabad al Señor, porque él es el que ha librado el alma del pobre de las garras de los malvados; del pobre que, como fuera de sí, decía:


El auxilio, pues, de Ahicam, hijo de Safán, protegió a Jeremías, para que no fuese entregado en manos del pueblo y le matasen.


Pues el Señor ha redimido a Jacob , y lo ha librado de las manos del prepotente.


Y Jeremías permaneció en el zaguán de la cárcel hasta el día en que fue tomada Jerusalén , porque al fin Jerusalén fue rendida.


Es de saber que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dado sus órdenes a Nabuzardán, comandante de sus ejércitos, acerca de Jeremías, diciendo:


Encárgate de ese hombre, trátale con distinción, y no le hagas ningún daño, antes bien concédele cuanto quiera.


Pero el fuerte Redentor suyo, aquel que tiene por nombre Señor de los ejércitos, defenderá en juicio la causa de ellos, y llenará de espanto la tierra, y hará que se estremezcan los habitantes de Babilonia.


Porque he aquí que nuestro Dios, a quien adoramos, puede librarnos del horno del fuego ardiente, y sustraernos, oh rey, de tus manos.


Repuso él, y dijo: He aquí que yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean por medio del fuego, sin que hayan padecido ningún daño, y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de Dios.


y no nos dejes caer en la tentación; mas líbranos de mal. Amén.


El Dios de la paz quebrante y abata presto a Satanás debajo de vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.


El cual nos ha librado y nos libra aun de tan graves peligros de muerte; y en quien confiamos que todavía nos ha de librar,


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos