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Jeremías 12:7 - Biblia Torres Amat 1825

7 Para castigarlos, dice el Señor, he desamparado mi casa o templo, he abandonado mi heredad, he entregado la que era las delicias de mi alma en manos de sus enemigos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 He dejado mi casa, desamparé mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 »Yo he abandonado a mi pueblo, mi posesión más preciada. He entregado a los que más amo a sus enemigos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Abandoné mi casa, dejé mi propiedad, he entregado lo que más quería en manos de mis enemigos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 He abandonado mi Casa, He desamparado mi heredad, He entregado en manos enemigas al amor de mi alma,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 He abandonado mi casa, he rechazado mi heredad, he entregado el amor de mi alma en mano de sus enemigos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 He abandonado mi casa, he dejado mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en manos de sus enemigos.

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Jeremías 12:7
23 Referencias Cruzadas  

Abandonaré los restos de mi heredad, entregándolos en manos de sus enemigos, y serán saqueados y hechos presa de todos sus adversarios


Por lo que se encendió la saña del Señor contra su pueblo, y abominó su heredad.


Y no haciendo ya caso de un pueblo que era su heredad, le entregó al filo de la espada.


Su país está rebosando de plata y oro, y son inagotables sus tesoros.


¿Cómo es que ese pueblo, que era mi pueblo querido, ha cometido tantas maldades o sacrilegios en mi misma casa? ¿Acaso las carnes sacrificadas de las víctimas, ¡oh pueblo insensato!, te han de purificar de tus maldades, de las cuales has hecho alarde?


¿Por ventura, Señor, has desechado del todo a Judá? ¿O es Sión abominada de tu alma? ¿Por qué, pues, nos has azotado con tanto rigor, que no nos queda parte sana? Esperamos la paz o felicidad, y no tenemos ningún bien; y el tiempo de restablecernos, y he aquí que estamos todos llenos de confusión.


Y quedarás despojada de la herencia que te había yo dado; y te haré esclava de tus enemigos en una tierra desconocida de ti, porque tú has encendido el fuego de mi indignación, que arderá eternamente.


Pero si vosotros desobedeciereis estas palabras, juro por mí mismo, dice el Señor, que esta casa o palacio quedará reducido a una soledad.


Si te preguntare, pues, este pueblo, o un profeta, o un sacerdote, burlándose de ti, y te dijere: Vaya, ¿cuál es la carga o duro vaticinio que nos anuncias de parte del Señor?, le responderás: La carga sois vosotros; y yo, dice el Señor, os arrojaré lejos de mí.


Por tanto, tened entendido que yo os tomaré, y os transportaré, y os abandonaré, desechándoos de mi presencia a vosotros y a la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres.


Porque no han quedado Israel y Judá abandonados de su Dios, el Señor de los ejércitos; y porque la tierra de los caldeos está llena de pecados contra el Santo de Israel.


yo haré con esta casa, en que se ha invocado mi Nombre, y en la cual vosotros tenéis vuestra confianza, y con este lugar que os señalé a vosotros, y a vuestros padres, haré, digo, lo mismo que hice con Silo.


Corta tu cabello, y arrójalo, y ponte a llorar en alta voz, porque el Señor ha desechado y abandonado esta generación, digna de su cólera.


Di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: He aquí que yo profanaré mi santuario, que es la gloria de vuestro reino y lo más amable a vuestros ojos, y que causa más ansiedad a vuestra alma; y los hijos y las hijas que habéis dejado, perecerán al filo de la espada.


Como pasa el crepúsculo de la mañana, así pasó el rey de Israel. Al principio era la casa de Israel un niño, yo lo amé; y yo llamé e hice venir de Egipto a mi hijo.


El colmo de su maldad fue allá en Galgal; allí les tomé yo aversión; yo los echaré de mi casa por causa de sus perversas obras; nunca más los amaré; todos sus príncipes son unos apóstatas.


Sonad la trompeta en Sión, invitad un santo ayuno, convocad a junta;


he aquí que reuniré todas las gentes y las conduciré al valle de Josafat, y allí disputaré con ellas a favor de mi pueblo, y a favor de Israel, heredad mía, que ellas dispersaron por estas y otras regiones, habiéndose repartido entre sí mi tierra.


Parte morirán a filo de espada; parte serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta tanto que los tiempos de las naciones acaben de cumplirse.


Y de Benjamín dijo: Benjamín el muy amado del Señor, estará cerca de él con confianza; allí morará siempre como en cámara nupcial y reposará en sus brazos.


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