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Génesis 31:40 - Biblia Torres Amat 1825

40 Día y noche andaba quemado del calor, y del hielo, y el sueño huía de mis ojos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

40 »Trabajé para ti bajo el sofocante calor del día y en el frío de la noche, sin dormir.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

40 Pero tenía que soportar el calor durante el día y el frío durante la noche, a veces sin poder dormir una pestañada.

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La Biblia Textual 3a Edicion

40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

40 Durante el día me consumía el calor, y de noche la helada; y huía de mis ojos el sueño.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

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Génesis 31:40
13 Referencias Cruzadas  

ni jamás te mostré lo que las fieras habían arrebatado; yo resarcía todo el daño y todo lo que faltaba por algún hurto, tú me lo exigías con rigor.


De esta suerte por espacio de veinte años te he servido en tu casa, catorce por tus hijas, y seis por tus rebaños: después de esto tú por diez veces me mudaste mi paga.


Empleándose Moisés en apacentar las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián; y guiando una vez la grey al desierto, vino hasta el monte de Dios, Horeb,


Probó, y echó de ver que su trabajo le fructifica; por tanto tendrá encendida la luz toda la noche.


Huyó Jacob a tierra de Siria, Israel sirvió a Labán por adquirir una esposa, y por adquirir otra sirvió de pastor.


Y envié la sequía sobre la tierra y sobre los montes en perjuicio de los granos, y del vino, y del aceite, y de todos los productos de la tierra, y de los hombres, y de las bestias, y de toda labor de manos.


Estaban velando en aquellos contornos unos pastores, y haciendo centinela de noche sobre su grey,


y que ha sido tu conductor por el vasto y espantoso desierto, donde había serpientes que abrasaban con su aliento, y escorpiones y dípsades, sin que tuvieses una gota de agua: la cual te la hizo salir a chorros de una piedra durísima:


Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y siem-pre.


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