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Génesis 14:19 - Biblia Torres Amat 1825

19 le dio su bendición, diciendo: ¡Oh Abram!, bendito eres del Dios excelso, que creó el cielo y la tierra:

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Melquisedec bendijo a Abram con la siguiente bendición: «Bendito sea Abram por Dios Altísimo, Creador de los cielos y la tierra.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Melquisedec bendijo a Abram, diciendo: 'Abram, bendito seas del Dios Altísimo, Creador del cielo y de la tierra.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 y lo bendijo diciendo: ¡Bendito sea Abram por el Dios Altísimo, poseedor de cielos y tierra,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 y bendijo a Abrán diciéndole: 'Bendito sea Abrán del Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 y le bendijo, y dijo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, poseedor del cielo y de la tierra;

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Génesis 14:19
27 Referencias Cruzadas  

Y Abram le respondió: Alzo mi mano al Señor Dios excelso, dueño del cielo y de la tierra jurando en su nombre,


para tomarte juramento por el Señor Dios del cielo y de la tierra, que no casarás a mi hijo con mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales habito;


guísame de ello un plato según sabes que gusto, y tráemelo para que le coma, y te bendiga mi alma antes que yo muera.


Con esto, después de haber deseado al rey toda suerte de felicidades, se retiró.


Después de esto, introdujo José a su padre y le presentó al rey, Jacob le saludó deseándole toda suerte de felicidades;


Todos éstos son los caudillos de las doce tribus de Israel. Estas cosas les anunció su padre, bendiciendo a cada uno con su bendición peculiar.


y les envió comisionados para que les dijesen de su parte: Benditos seáis del Señor, pues habéis hecho tal obra de misericordia con Saúl, vuestro señor, y le habéis dado sepultura.


Tuya es, Señor, la magnificencia, el poder, la gloria, y la victoria; y a ti se debe la alabanza, porque todas las cosas que hay en el cielo y en la tierra tuyas son; tuyo, oh Señor, es el reino, y tú eres sobre todos los reyes.


Y entrando allí Ezequías y sus cortesanos, al ver los montones, bendijeron al Señor, y elogiaron al pueblo de Israel.


Benditos seais vosotros del Señor, el cual hizo el cielo y la tierra.


El cielo empíreo es para el Señor; mas la tierra la dio a sus hijos de los hombres.


Del Señor es la tierra y cuanto ella contiene; el mundo y todos sus habitantes.


porque mías son todas las fieras silvestres, los ganados que pacen en los montes y los bueyes.


¿Qué ofreceré, pues, al Señor que sea digno de él, a fin de aplacarle? ¿Doblaré la rodilla ante el Dios excelso? ¿Le ofreceré holocaustos y becerros de un año?


Por aquel tiempo exclamó Jesús , diciendo: Yo te glorifico, Padre mío, Señor del cielo y de la tierra, porque has tenido encubiertas estas cosas, a los sabios y prudentes del siglo, y las has revelado a los pequeñuelos.


Y estrechándolos entre sus brazos, y poniendo sobre ellos las manos los bendecía.


En aquel mismo punto Jesús manifestó un extraordinario gozo, al impulso del Espíritu Santo, y dijo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has encubierto estas cosas a los sabios y prudentes del siglo, y las has descubierto a los humildes y pequeños. Así es, ¡oh Padre!, porque así fue tu beneplácito.


Esta, siguiendo detrás de Pablo y de nosotros, gritaba diciendo: Estos hombres son siervos del Dios altísimo, que os anuncian el camino de la salvación.


Bendito el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha colmado en Cristo de toda suerte de bendiciones espirituales del cielo,


a fin de que se celebre la gloria de su gracia, mediante la cual nos hizo gratos a sus ojos en su querido Hijo,


Mira cómo siendo del Señor Dios tuyo el cielo y el cielo de los cielos, la tierra y todo cuanto hay en ella;


A lo que dijo Booz: Bendita seas del Señor, hija mía, que has sobrepujado tu primera bondad y cordura, con la que manifiestas ahora, pues siendo joven como eres, no has ido a buscar jóvenes, ni pobres ni ricos, sino a los que la ley dispone.


Así que llegó, le dijo Saúl: Bendito seas tú del Señor; yo he cumplido con su orden.


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