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Filipenses 1:8 - Biblia Torres Amat 1825

8 Dios es mi testigo de la ternura con que os amo a todos en las entrañas de Jesucristo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Dios sabe cuánto los amo y los extraño con la tierna compasión de Cristo Jesús.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Bien sabe Dios que la ternura de Cristo Jesús no me permite olvidarlos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Porque Dios es mi testigo de cómo os anhelo vehementemente a todos vosotros en las entrañas de Jesús el Mesías.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Dios me es testigo de cuántos deseos tengo, en las entrañas de Cristo Jesús, de estar con todos vosotros.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Porque Dios me es testigo de cuánto os amo a todos vosotros entrañablemente en Jesucristo.

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Filipenses 1:8
24 Referencias Cruzadas  

Mira que el testigo de mi inocencia está en el cielo, y allí arriba reside el que me conoce a fondo.


Y sucederá que cuando Moab esté cansado de acudir a sus lugares altos entrará en sus santuarios para orar; pero no podrá tampoco conseguir nada.


Atiende desde el cielo, ¡oh Señor! y echa una mirada hacia nosotros desde el lugar santo donde moras tú y reside la gloria tuya. ¿Dónde está ahora tu celo y tu fortaleza, la ternura de tus entrañas y la gran misericordia tuya? ¿Por qué no la usas conmigo?


¿No es Efraín para mí el hijo querido, el niño que yo he criado con ternura? Desde que yo le he hablado, le traigo siempre en la memoria; por eso se han conmovido por amor suyo mis entrañas. Y tendré para con él entrañas de misericordia, dice el Señor.


por las entrañas misericordiosas de nuestro Dios, que ha hecho que ese naciente haya venido a visitarnos de lo alto del cielo,


Dios, a quien sirvo con todo mi espíritu en la predicación de la buena nueva de su Hijo, es mi testigo de que continuamente hago memoria de vosotros,


Cristo es mi testigo de que os digo la verdad; y mi conciencia da testimonio, en presencia del Espíritu Santo, de que no miento,


Así es que nos gozamos de que estéis fuertes en la virtud, y que nosotros parezcamos débiles o sin poder. Y pedimos igualmente a Dios que os haga perfectos.


No están mis entrañas cerradas para vosotros; las vuestras sí que lo están para mí.


y así es que se aumenta el entrañable amor que os tiene, cada vez que se acuerda de la obediencia de todos vosotros y del respetuoso temor y filial reverencia con que le recibisteis.


De todo esto que os escribo, pongo a Dios por testigo que no miento.


Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Jesucristo.


Hijitos míos, por quienes segunda vez padezco dolores de parto hasta formar enteramente a Cristo en vosotros,


Por tanto, si hay para mí alguna consolación en Cristo de parte de vosotros, si algún refrigerio de parte de vuestra caridad, si alguna unión entre nosotros por la participación de un mismo espíritu, si hay entrañas de compasión hacia este preso,


Porque a la verdad él tenía gran ansia de veros a todos; y estaba angustiado, porque vosotros habíais sabido su enfermedad.


Por tanto, hermanos míos carísimos y amabilísimos, que sois mi gozo y mi corona, perseverad así firmes en el Señor, queridos míos.


Porque deseo que sepáis las inquietudes que padezco por vosotros, y por los de Laodicea, y aun por aquellos fieles que todavía no me conocen de vista,


Revestíos, pues, como escogidos que sois de Dios, santos y amados, revestíos de entrañas de compasión, de benignidad, de humildad, de modestia, de paciencia,


Porque nunca usamos del lenguaje de adulación, como sabéis, ni de ningún pretexto de avaricia; Dios es testigo de todo esto;


de tal manera apasionados por vosotros, que deseábamos con ansia comunicaros no sólo la buena nueva de Dios, sino daros también hasta nuestra misma vida; tan queridos llegasteis a ser de nosotros.


como que tengo presente aquella tu fe sincera, la cual primero se vio constantemente en tu abuela Loide, y en tu madre Eunice, y estoy cierto de que igualmente está en ti.


Yo había pensado retenerle conmigo, para que me sirviese por ti, durante la prisión en que estoy por la buena nueva;


Confiado en tu obediencia te escribo, sabiendo que harás aun mucho más de lo que digo.


Hijitos míos, no amemos solamente de palabra y con la lengua, sino con obras y de veras o sinceramente.


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