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Ezequiel 13:5 - Biblia Torres Amat 1825

5 Vosotros no habéis hecho frente, ni os habéis opuesto como muro a favor de la casa de Israel, para sostener la pelea en el día del Señor.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 No han hecho nada para reparar las grietas de las murallas que rodean la nación. No la han ayudado a mantenerse firme en la batalla el día del Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 No han hecho frente ni han construido fortificaciones alrededor de Israel, para que resista el ataque en el día de Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 No acudieron a la brecha ni edificaron muro en torno a la casa de Israel, para que resistiera en la batalla en el día de YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 No habéis subido a las brechas ni habéis amurallado con un muro la casa de Israel para que resista en la batalla el día de Yahveh.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 No habéis subido a los portillos, ni echasteis vallado en la casa de Israel, estando en la batalla en el día de Jehová.

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Ezequiel 13:5
37 Referencias Cruzadas  

Si tienes, pues, un brazo fuerte como el de Dios, y si el tono de tu voz es semejante a su trueno,


Trató, pues, de acabar con ellos; pero se interpuso Moisés, siervo suyo, al momento del estrago, a fin de aplacar su ira para que no los exterminase.


Terrible eres tú, ¡oh Señor!, ¿y quién podrá resistirte a ti desde el momento de tu ira?


Por esto todos los brazos perderán su vigor y energía, y todos los corazones de los hombres desfallecerán,


Porque las más resplandecientes estrellas del cielo no despedirán la luz acostumbrada; se obscurecerá el sol al nacer, y la luna no alumbrará con su luz.


y para todos los cedros más altos y erguidos del Líbano, y para todas las encinas de Basán;


¿O más bien, no detendrá ella mi fortaleza? Sí, hará paz conmigo, conmigo hará paz.


Y se convertirán en pez encendida las aguas de sus torrentes, y en azufre el polvo de Idumea; y arderán sus campiñas como si fueran todas de pez.


Estos lugares desiertos desde muchísimo tiempo, serán por ti poblados, alzarán los cimientos que han de durar de generación en generación; y te llamarán el restaurador de los muros, y el que haces seguros los caminos.


Entonces me dijo el Señor: Aun cuando Moisés y Samuel se me pusiesen delante, no se doblaría mi alma a favor de este pueblo; arrójalos de mi presencia, y vayan fuera.


Si hubiesen asistido a mi consejo y anunciado mis palabras al pueblo mío, yo ciertamente los hubiera desviado de su mala vida y de sus pésimas inclinaciones.


Que si son verdaderamente profetas, y está en ellos la palabra del Señor, intercedan con el Señor de los ejércitos para que los vasos que han quedado en el templo del Señor, y en el palacio del rey de Judá, y en Jerusalén , no vayan también a Babilonia.


Tus profetas, ¡oh Israel!, son como zorras en los despoblados.


Y busqué entre ellos un varón justo que se interpusiese entre mí y el pueblo como un vallado, y pugnase contra mí a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; mas no hallé ninguno.


Porque cercano está el día, llega ya el día del Señor; día de tinieblas, que será la hora del castigo de las naciones.


Arrojada será por la calle la plata de ellos, y entre la basura su oro. Pues ni su plata ni su oro podrán salvarlos en aquel día del furor del Señor, ni saciar su alma, ni llenar sus vientres, pues les ha servido de tropiezo en su maldad.


¡Ay, ay!, qué día tan terrible es ese día que llega. ¡Ay!, cercano está el día del Señor, y vendrá como una espantosa borrasca enviada del Todopoderoso.


Sonad la trompeta en Sión, prorrumpid en alaridos desde mi santo monte, estremézcanse todos los moradores de la tierra; porque se acerca el día del Señor, porque está ya para llegar.


El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de la llegada de aquel grande y espantoso día del Señor.


Pueblos, pueblos innumerables, compareced en el valle de la mortandad, porque cercano está el día del Señor, venid al valle de la matanza.


Ahora, pues, orad en la presencia de Dios, para que se apiade de vosotros (porque tales han sido vuestros procederes); quizá él os acogerá benignamente, dice el Señor de los ejércitos.


He aquí que yo os enviaré el profeta Elías, antes que venga el día grande y tremendo del Señor.


Pues cuando los impíos estarán diciendo que hay paz y seguridad, entonces los sobrecogerá de repente la ruina, como el dolor de parto a la que está encinta, sin que puedan evitarla.


Pues ya que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿cuáles debéis ser vosotros en la santidad de vuestra vida y piedad de costumbres,


porque éstos son espíritus de demonios que hacen prodigios, y van a los reyes de toda la tierra con el fin de convocarlos en batalla para el día grande del Dios Todopoderoso.


Después de esto vi cuatro ángeles que estaban sobre los cuatro ángulos o puntos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplasen sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre árbol alguno.


Por lo demás lejos de mí cometer tal pecado contra el Señor, que yo cese nunca de rogar por vosotros; yo os enseñaré siempre el recto y buen camino.


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