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Éxodo 28:41 - Biblia Torres Amat 1825

41 Con todos estos ornamentos revestirás a tu hermano Aarón, y a sus hijos con él. Y consagrarás las manos de todos ellos y los santificarás, para que me sirvan en las funciones del sacerdocio.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

41 Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los ungirás, y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

41 Viste a tu hermano Aarón y a sus hijos con estas vestiduras, y luego úngelos y ordénalos. Conságralos para que puedan servir como mis sacerdotes.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

41 Vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos, los consagrarás con la unción santa, los harás sacerdotes y los consagrarás a mi servicio.

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La Biblia Textual 3a Edicion

41 Y con ellos vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos con él, y los ungirás, llenarás sus manos° y los consagrarás para que me sean sacerdotes.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

41 Vestirás con estos ornamentos a Aarón, tu hermano, y a sus hijos; los ungirás, los investirás y los consagrarás, para que me sirvan como sacerdotes.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

41 Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él: y los ungirás, y los consagrarás, y santificarás, para que sean mis sacerdotes.

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Éxodo 28:41
24 Referencias Cruzadas  

Además une contigo a tu hermano Aarón con sus hijos, separándolos de los otros hijos de Israel, para que me sirvan de sacerdotes: Aarón, Nadab, y Abiú, Eleazar e Itamar.


Las vestiduras que han de hacer son estas: El pectoral y el efod o espaldar, la túnica exterior, y la otra interior de lino ajustada, la tiara y el cinturón. Estas serán las vestiduras sagradas que harán a tu hermano Aarón y a sus hijos, para que ejerzan delante de mí las funciones del sacerdocio.


y pondrás todas esas cosas sobre las manos de Aarón y de sus hijos, y las santificarás, elevándolas en la presencia del Señor.


Cuidarás de hacer todo esto que te he mandado en orden a Aarón y a sus hijos. Por siete días consagrarás sus manos.


y derramarás sobre su cabeza el óleo de la consagración, y con este rito será consagrado.


lo mismo a Aarón que a sus hijos, y les pondrás las mitras; con lo que serán sacerdotes míos para culto perpetuo. Después que hubieres consagrado sus manos,


y formarás un perfume compuesto por arte de perfumería, muy bien mezclado, puro y dignísimo de ser ofrecido.


los revestirás de los ornamentos sagrados para que sean mis ministros; y será su unción para sacerdocio sempiterno.


Llegará el rey de Asiria hasta Ayat, pasará a Magrón, en Macmas depositará su carga.


A este fin ha reposado sobre mí el espíritu del Señor; porque el Señor me ha ungido, y me ha enviado para hablar a los mansos y humildes, para curar a los de corazón contrito, y predicar la redención a los esclavos, y la libertad a los que están encarcelados;


Por siete días expiarán el altar, y lo purificarán, y lo consagrarán.


mas vosotros no habéis de salir de la puerta del Tabernáculo, si no queréis perecer; por cuanto está sobre vosotros el óleo de la unción santa. Los cuales lo hicieron todo conforme al precepto de Moisés.


lavará su cuerpo en el lugar santo, y se revestirá de sus ornamentos sacerdotales. Y después que, salido fuera, hubiere ofrecido el holocausto suyo y del pueblo, hará oración igualmente por sí que por el pueblo,


y luego hablando a Coré y a toda la multitud: Mañana, dijo, declarará el Señor quiénes son los suyos, y se apropiará los que son santos; y aquellos que escogiere, ésos se acercarán a él o serán sus ministros.


Tales son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes que fueron ungidos y cuyas manos fueron llenadas o consagradas, para que ejerciesen las funciones del sacerdocio.


Porque éste a quien Dios ha enviado, habla las mismas palabras que Dios; pues Dios no le ha dado su Espíritu con medida.


Así también, Cristo no se arrogó la gloria de hacerse sumo sacerdote, sino que se la dio el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.


En suma, cuanto acabamos de decir se reduce a esto: Tenemos un sumo sacerdote tal, que está sentado a la diestra del trono de la majestad de Dios en los cielos,


No os he escrito como a ignorantes de la verdad, sino como a los que la conocen y la saben; porque ninguna mentira procede de la verdad, que es Jesucristo.


En fin, hijitos míos, permaneced en él; para que cuando venga, estemos confiados, y que al contrario no nos hallemos confundidos por él en su venida.


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