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Eclesiastés 9:12 - Biblia Torres Amat 1825

12 Ni sabe el hombre su fin; sino que como los peces se prenden con el anzuelo, y como las aves caen en el lazo, así los hombres son sorprendidos de la adversidad, que los sobrecoge de repente.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

12 La gente nunca puede predecir cuándo vendrán tiempos difíciles. Como los peces en la red o los pájaros en la trampa, la gente queda atrapada por tragedias repentinas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 Nadie sabe cuándo vendrá su hora: a los hijos de Adán los sorprende la desgracia como al pez que queda preso en la red o como el pájaro sobre el cual cae la trampa.

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La Biblia Textual 3a Edicion

12 Pero el hombre no conoce su tiempo. Como los peces son atrapados en la malévola red y los pájaros caen en la trampa, así son atrapados los hombres en el tiempo malo, cuando ello les sobreviene de repente.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 El hombre desconoce su hora: como los peces capturados en la red o los pájaros presos en el lazo, así son atrapados los hombres por la desventura cuando cae sobre ellos de improviso.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son atrapados en la mala red, y como las aves que son apresadas en lazo, así son atrapados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando este cae de repente sobre ellos.

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Eclesiastés 9:12
28 Referencias Cruzadas  

Lloverá lazos o desastres sobre los pecadores; el fuego, y azufre, y el viento tempestuoso son el cáliz, o bebida, que les tocará.


porque de repente se desplomará sobre ellos la perdición. ¿Y quién sabe los suplicios que padecerán?


El hombre pecador e inicuo caerá en su mismo lazo; y el justo cantará himnos y se regocijará.


De repente le vendrá a éste su perdición, y súbitamente quedará hecho añicos, sin que tenga ya remedio.


Porque muere el hombre a semejanza de las bestias, y en tener que morir son ambos de igual condición; pues como el hombre muere, así mueren ellas; todos respiran de la misma manera; y el hombre, después del pecado, no tiene ninguna exención sobre las bestias; todo está sujeto a la vanidad del sepulcro,


Y sucede que los hijos de los hombres, viendo que no se pronuncia luego la sentencia contra los malos, cometen la maldad sin temor alguno.


No está en poder del hombre el retener el espíritu o prolongar su vida; ni tiene potestad alguna sobre el día de su muerte; ni se le dan treguas en aquella guerra que lo amenaza. No le valdrá al impío su impiedad en aquel trance.


Vi también debajo del sol una especie de sabiduría, que yo reputé grandísima:


Será despedazada con gran estruendo la tierra; se hundirá con aberturas grandes; conmovida será con el mayor desconcierto.


y queda todo hecho pedazos, como se rompe con un fuerte golpe una vasija de alfarero, sin que ninguno de sus tiestos sirva ni para llevar un ascua de un hogar, o para sacar un poco de agua de un pozo.


Por tanto, esto dice el Señor Dios: Con una turba inmensa de pueblos tenderé yo sobre ti mis redes, y con mi anzuelo o esparavel te sacaré fuera.


Y cuando hubieren ido, extenderé yo mi red sobre ellos, y los haré caer como un ave del cielo; haré de ellos un destrozo, según se les ha dicho en sus asambleas.


El sacerdote, el centinela de Efraín para con mi Dios, el profeta se ha hecho un lazo tendido en todos los caminos para ruina del pueblo, es objeto de odio en el templo de su Dios.


Pero le dijo Dios: ¡Insensato!, esta misma noche han de exigir de ti la entrega de tu alma; ¿de quién será cuanto has almacenado?


Tened esto por cierto, que si el padre de familia supiera a qué hora había de venir el ladrón, estará ciertamente velando, y ni dejaría que le robasen su casa.


Pues él mismo dice: Al tiempo oportuno te oí, atenderé tus súplicas, y en el día de la salvación te di auxilio. Llegado es ahora el tiempo favorable, llegado es ahora el día de la salvación.


Mas vosotros, hermanos, no vivís en las tinieblas del pecado, para que os sorprenda como ladrón aquel día;


Mas has de saber esto, que en los días postreros o hasta el fin del mundo sobrevendrán tiempos peligrosos.


Estad, pues, sumisos a toda humana criatura que se halle constituida sobre vosotros, y esto por respeto a Dios, ya sea el rey, como que está sobre todos;


recibiendo la paga de su iniquidad, ya que ponen su felicidad en parar cada día entre placeres, siendo la misma mancha y suciedad, entregados a deleites, mostrando su disolución en los convites que celebran con vosotros,


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