Daniel 4:9 - Biblia Torres Amat 18259 ¡Oh Baltasar, príncipe de los adivinos!, por cuanto yo sé que tienes dentro de ti el espíritu de los santos dioses, y que no hay para ti secreto alguno impenetrable, expónme las visiones que he tenido en mis sueños, y dime su significado. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19609 Beltsasar, jefe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espíritu de los dioses santos, y que ningún misterio se te esconde, declárame las visiones de mi sueño que he visto, y su interpretación. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente9 »Le dije: “Beltsasar, jefe de los magos, sé que el espíritu de los dioses santos vive en ti y que ningún misterio es demasiado profundo para que lo resuelvas. Dime ahora el significado de mi sueño. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)9 Su follaje era hermoso y sus frutos abundantes. Alimentaba a todos, las fieras salvajes se cobijaban a su sombra, los pájaros del cielo anidaban entre sus ramas, le daba su alimento a todo ser viviente. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion9 Beltsasar, príncipe de los magos, ya que he entendido que el espíritu del Dios santo está en ti, y que ningún misterio se te esconde, he aquí las visiones del sueño que he tenido; declárame ahora su interpretación. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19759 Su ramaje era hermoso y su fruto abundante; había en él alimento para todos. A su sombra se cobijaban las bestias del campo, en sus ramas anidaban las aves del cielo, y de él se alimentaba todo ser viviente. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)9 Beltsasar, príncipe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espíritu de los dioses santos, y que ningún misterio se te esconde, dime las visiones de mi sueño que he visto, y su interpretación. Ver Capítulo |
Hay en tu reino un varón el cual tiene dentro de sí el espíritu de los santos dioses, y en tiempo de tu padre se manifestaron en él la ciencia y la sabiduría, por cuya causa el mismo rey Nabucodonosor tu padre lo constituyó jefe de los magos, de los encantadores, caldeos y agoreros; tu padre, digo, ¡oh rey!