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2 Samuel 18:4 - Biblia Torres Amat 1825

4 Les dijo el rey: Haré lo que bien os pareciere. Y se puso en la puerta de la ciudad, mientras iba desfilando el ejército en cuerpos de a cien y de a mil hombres.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os parezca. Y se puso el rey a la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 —Si ustedes piensan que ese es el mejor plan, lo seguiré —respondió el rey. De modo que se quedó al lado de la puerta de la ciudad mientras las tropas marchaban en grupos de cientos y de miles.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 El rey les dijo: 'Haré lo que a ustedes mejor les parezca'. Se quedó pues en la puerta de la ciudad y salió toda la tropa en destacamentos de a cien y de a mil.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Y el rey les respondió: Haré lo que os parezca bien. Y el rey se detuvo junto a la entrada, en tanto que el pueblo iba saliendo por cientos y por miles.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Díjoles entonces el rey: 'Haré lo que mejor os parezca'. El rey se puso junto a la puerta, mientras todo el ejército iba saliendo por centenas y millares.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os pareciere. Y se puso el rey a la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.

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2 Samuel 18:4
5 Referencias Cruzadas  

David, pues, habiendo pasado revista a su gente, eligió tribunos y centuriones que la mandasen.


Estaba a la sazón David sentado entre las dos puertas de la ciudad. Y el centinela apostado encima de la puerta sobre la muralla, tendiendo la vista, vio un hombre solo que venía corriendo;


Entonces dio a Joab, a Abisai y a Etai esta orden: Conservadme a mi hijo Absalón. Y oyó todo el ejército que el rey recomendaba a todos los caudillos que conservasen a Absalón.


Mas aun éstos perdieron el entendimiento por el demasiado vino, y anduvieron dominados por su embriaguez. El sacerdote y el profeta perdieron el seso por su embriaguez, el vino los trastornó, la embriaguez los extravió del camino; no quisieron conocer al verdadero profeta, ni saber qué cosa es justicia.


Los sátrapas de los filisteos marchaban al frente de sus tropas, divididas en compañías de a ciento, y regimientos de a mil hombres; mas David y su gente iban en la retaguardia con Aquis.


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