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2 Corintios 6:7 - Biblia Torres Amat 1825

7 con palabras de verdad, con fortaleza de Dios, con las armas de la justicia para combatir a la diestra y a la siniestra,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Con fidelidad predicamos la verdad. El poder de Dios actúa en nosotros. Usamos las armas de la justicia con la mano derecha para atacar y con la izquierda para defender.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 con las palabras de verdad y con la fuerza de Dios, con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 en palabra de verdad, en poder de Dios mediante armas de justicia, las de ataque y de defensa,°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 con palabra de verdad, con poder de Dios; mediante las armas de la justicia, las de la derecha y las de la izquierda;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a derecha e izquierda;

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2 Corintios 6:7
27 Referencias Cruzadas  

Y nunca quites de mi boca la palabra de la verdad, ya que tanto he confiado en tus promesas.


Con lo que los hijos de Israel entraron por medio del mar en seco, teniendo las aguas como por muro a derecha e izquierda.


En su mano derecha trae la larga vida, y las riquezas y la gloria a su izquierda.


Habitará el lobo con el cordero; y el tigre estará echado junto al cabrito; el becerro, el león y la oveja andarán juntos, y un niño pequeñito será su pastor.


Se armó de la justicia como de una coraza, y se puso en la cabeza el yelmo de la salud; la venganza es el ropaje con que se viste, y el celo es el manto con que se cubre.


Y sus discípulos fueron, y predicaron en todas partes, cooperando el Señor, y confirmando su doctrina con los milagros que la acompañaban.


Y la mano de Dios los ayudaba, por manera que un gran número de personas creyó y se convirtió al Señor.


si bien para los que han sido llamados a la fe, tanto judíos, como griegos, es Cristo la virtud de Dios y la sabiduría de Dios.


Porque si bien fue crucificado como débil según la carne, no obstante vive ahora por la virtud de Dios. Así también nosotros somos débiles con él; pero estaremos también vivos con él por la virtud de Dios que haremos brillar entre vosotros.


Pero ciertamente no somos nosotros como muchísimos que adulteran la palabra de Dios, sino que la predicamos con sinceridad, como de parte de Dios, en la presencia de Dios, y según el espíritu de Cristo .


antes bien desechamos lejos de nosotros las ocultas infamias o disimulos vergonzosos de los falsos hermanos, no procediendo con artificio, ni alterando la palabra de Dios, sino alegando únicamente en abono nuestro para con todos aquellos que juzguen de nosotros según su conciencia, la sinceridad con que predicamos la verdad delante de Dios.


y que si yo le di a él algunas muestras del concepto ventajoso que tengo de vosotros, no he quedado desmentido; sino que así como en todas las cosas os hemos dicho la verdad, así también se ha visto ser la pura verdad el testimonio ventajoso que de vosotros dimos a Tito;


En él habéis esperado también vosotros los gentiles, luego que habéis oído la palabra de la verdad (el evangelio de vuestra salud) y en quien habiendo así mismo creído, recibisteis el sello del Espíritu Santo que estaba prometido,


Y en fin, a aquel Señor que es poderoso para hacer infinitamente más que todo lo que nosotros pedimos, o de todo cuanto pensamos, según el poder que obra eficazmente en nosotros,


pues en ella habéis oído predicar y aprendido, según la verdad de su doctrina,


en vista de la esperanza de la gloria, que os está reservada en los cielos, esperanza que habéis adquirido cuando se os anunció la verdadera doctrina del Evangelio.


porque no nos ha puesto Dios para blanco de venganza, sino para hacernos adquirir la salud por nuestro Señor Jesucristo,


Evita por tanto y ataja los profanos y vanos discursos de los seductores, porque contribuyen mucho a la impiedad;


Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada, y que me dará el Señor en aquel día como justo juez, y no sólo a mí, sino también a los que llenos de fe desean su venida. Date prisa en venir pronto a mí.


Porque no sometió Dios a los ángeles el mundo venidero de que hablamos.


Bien lo sabéis vosotros, hermanos míos muy queridos. Y así, sea todo hombre pronto para escuchar, pero detenido en hablar y refrenado en la ira.


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