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Salmos 95:6 - La Biblia Textual 3a Edicion

6 ¡Venid, inclinémonos y postrémonos, Arrodillémonos ante la presencia de YHVH, nuestro Hacedor!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Vengan, adoremos e inclinémonos. Arrodillémonos delante del Señor, nuestro creador,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 ¡Entremos, agachémonos, postrémonos; de rodillas ante el Señor que nos creó!'

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 Venid y saludémoslo, postrados, doblemos la rodilla ante el Señor, nuestro hacedor.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 ¡Vamos, adoremos de rodillas a nuestro Dios y creador!

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Salmos 95:6
37 Referencias Cruzadas  

Y sucedió que cuando Salomón terminó de hacer toda esta oración y súplica a YHVH, se levantó de estar de rodillas, con sus manos extendidas a los cielos, delante del altar de YHVH.


Y toda la congregación se postró mientras entonaban cánticos y resonaban las trompetas, todo hasta que el holocausto fue consumido.


Y cuando se hubo consumido el holocausto, el rey y todos los que estaban con él se inclinaron y se postraron.


El rey Ezequías y los príncipes ordenaron entonces a los levitas que alabaran a YHVH con las palabras de David y del vidente Asaf, y ellos entonaron alabanzas con gran júbilo, y se inclinaron y se postraron.


(Salomón había hecho una plataforma de bronce y la había puesto en medio del atrio; su longitud era de cinco codos, su anchura de cinco codos, y su altura de tres codos.) Se puso pues sobre ella, e hincándose de rodillas delante de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos a los cielos, dijo:


Y al sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y rasgado mi vestido y mi manto, hinqué mis rodillas y extendí mis palmas hacia YHVH mi Dios,


Pero ninguno dice: ¿Dónde está nuestro Hacedor, Que restaura las fuerzas durante la noche,


Reconoced que YHVH es ’El, Él nos hizo y suyos somos, Pueblo suyo y ovejas de su prado.


y Tus manos me hicieron y me afirmaron; Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.


Tú formaste mis riñones,° Me tejiste en el vientre de mi madre.


¡Alégrese Israel en su Hacedor! ¡Regocíjense en su Rey los hijos de Sión!


Que ante él se abatan los moradores del desierto, Y sus enemigos muerdan el polvo.


¡Venid, cantemos con gozo a YHVH! ¡Aclamemos con júbilo a la Roca de nuestra salvación!


No te postrarás ante ellos ni los servirás,° porque Yo soy YHVH tu Dios, Dios Celoso,° que visita la iniquidad de padres sobre hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que lo aborrecen,


Acuérdate de tus Creadores° en los días de tu juventud, Antes que vengan los días malos, Y se acerquen los años en que digas: No tengo en ellos contentamiento.


Aquel día el hombre mirará a su Hacedor, Sus ojos contemplarán al Santo de Israel.


Así dice YHVH, Hacedor tuyo, Y el que te formó desde el seno materno, tu Ayudador: No temas, siervo mío Jacob, Tú, Jesurún,° mi escogido.


Porque marido° tuyo es tu Hacedor; YHVH Sebaot es su nombre, Y tu Redentor es el Santo de Israel, Que será llamado Dios de toda la tierra.


Sin embargo, oh YHVH, Tú eres nuestro Padre; Nosotros la arcilla y Tú nuestro Alfarero, Todos nosotros, obra de tus manos.


Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara alta que daban hacia Jerusalem, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como antes acostumbraba hacerlo.


¡Venid, volvamos a YHVH! Porque Él desgarró, pero nos sanará; Él hirió, pero nos vendará la herida.


Porque Israel ha olvidado a su Hacedor, y edificó palacios, Judá multiplicó ciudades fortificadas; Pero Yo prenderé un fuego a sus ciudades que consumirá sus palacios.


Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.


y le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras.


Y yendo un poco más adelante, se postraba en tierra y oraba que si era° posible, pasara de Él aquella hora.°


Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba,


Todas las cosas por Él° fueron hechas, y sin Él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho.°


Y dicho esto, se puso de rodillas y oró con todos ellos.


Pero cumplidos aquellos días, salimos hasta las afueras de la ciudad acompañados por todos, con sus mujeres e hijos, y después de orar puestos de rodillas en la playa,


Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: ¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! Y habiendo dicho esto, durmió.°


Porque fuisteis comprados por precio. Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo.°


Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre,°


para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra,


Por tanto, también los que padecen según la voluntad de Dios haciendo el bien, encomienden sus almas al fiel Creador.


Y el Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven! Y el que oye, diga: ¡Ven! Y el que tenga sed, venga, y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.°


Y yo, Juan, soy el que oí y vi estas cosas. Y cuando las hube oído y visto, caí para adorar delante de los pies del ángel que me mostraba estas cosas.


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