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Romanos 1:24 - La Biblia Textual 3a Edicion

24 Por esto Dios los abandonó en las concupiscencias de sus corazones a la inmundicia, para que deshonraran sus propios cuerpos entre sí.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

24 Entonces Dios los abandonó para que hicieran todas las cosas vergonzosas que deseaban en su corazón. Como resultado, usaron sus cuerpos para hacerse cosas viles y degradantes entre sí.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 Por eso Dios los abandonó a sus pasiones secretas, se entregaron a la impureza y deshonraron sus propios cuerpos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 Por eso, Dios los entregó a tal impureza, a causa de sus íntimos torpes deseos, que llegaron a envilecer sus propios cuerpos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, a las concupiscencias de sus corazones, a que deshonrasen entre sí sus propios cuerpos,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

24 Por eso Dios los ha dejado hacer lo que quieran, y sus malos pensamientos los han llevado a hacer con sus cuerpos cosas vergonzosas.

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Romanos 1:24
16 Referencias Cruzadas  

No te acostarás con varón como si fuera mujer. Es abominación.°


Dejadlos, son ciegos guías de ciegos: si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.°


el cual, en las edades pasadas, ha permitido que todas las gentes anduvieran en sus caminos;


Pero Dios se apartó y los entregó a rendir culto al ejército del cielo,° como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, oh casa de Israel?


No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que obedezcáis a sus concupiscencias;°


Los alimentos para el estómago y el estómago para los alimentos, pero a ambos los destruirá Dios. Y el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.


¡Huid de la fornicación! Todo pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, pero el que fornica, contra° su propio cuerpo peca.


Entre ellos también vivimos todos nosotros en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad° de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás;


que cada uno de vosotros sepa cómo tener su propio vaso° en santidad y honor;


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