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Zacarías 10:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 Yo haré fuerte la casa de Judá, salvaré la casa de José; los volveré a casa, porque me apiado de ellos, como si nunca los hubiera rechazado, pues yo soy Yahveh, su Dios, y los escucho.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 »Yo fortaleceré a Judá y salvaré a Israel; los restauraré a causa de mi compasión. Será como si nunca los hubiera rechazado, porque yo soy el Señor su Dios, que escuchará sus lamentos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Reanimaré al pueblo de Judá y liberaré a la gente de José. Los restableceré, pues les he tenido lástima, y serán como si nunca los hubiera rechazado (porque yo, Yavé, su Dios, los he escuchado).

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Haré aguerrida a la casa de Judá, Daré la victoria a la casa de José, Los haré regresar, pues les tengo compasión, Y serán como si no los hubiera rechazado, Por cuanto Yo soy YHVH su Dios, y los escucharé.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José; y los volveré a traer porque tendré misericordia de ellos; y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 »Yo soy el Dios de Israel, y escucho las oraciones de mi pueblo. Yo fortaleceré a la gente de Judá y salvaré a todos los israelitas; los haré volver a su tierra, y parecerá que nunca los rechacé porque les mostraré mi compasión.

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Zacarías 10:6
39 Referencias Cruzadas  

he encontrado a David, mi servidor, y con óleo sagrado lo he ungido.


Alzará un estandarte a las naciones, reunirá a los dispersos de Israel, a los desperdigados de Judá recogerá de los cuatro extremos de la tierra.


Yahveh se compadecerá de Jacob, elegirá de nuevo a Israel y los asentará en su país. El forastero se les unirá y se asociará a la casa de Jacob.


no temas, que yo estoy contigo; no te asustes, que yo soy tu Dios. Te fortalezco y te ayudo, te sostengo con mi diestra salvadora.


No temas, que no quedarás avergonzada, no te abochornes, que no quedarás confundida, pues olvidarás la vergüenza de tu soltería y no recordarás la afrenta de tu viudedad.


En un acceso de cólera escondí mi rostro de ti un instante; pero de ti me apiado con amor eterno dice tu redentor, Yahveh.


En sus días se salvará Judá, e Israel morará seguro. Éste es el nombre con que lo llamarán: 'Yahveh, nuestra justicia'.


En aquellos días, la casa de Judá irá con la casa de Israel, y vendrán juntas del país del norte al país que di en herencia a vuestros padres.


Así dice Yahveh: mirad: voy a cambiar la suerte de las tiendas de Jacob, y de sus moradas voy a compadecerme. Se reedificará la ciudad sobre su escombrera, y el palacio en su justo lugar se asentará.


Sus hijos serán como antes, su comunidad se afianzará ante mí, y castigaré a todos sus opresores.


En aquel tiempo -oráculo de Yahveh-, seré el Dios de todas las tribus de Israel y ellas serán mi pueblo.


¿Es Efraín para mí un hijo tan querido o un niño de tal predilección que siempre que hablo de él' lo recuerdo más aún? Por eso se conmueven por él mis entrañas y tengo que compadecerme de él' -oráculo de Yahveh-.


Mirad que vienen días -oráculo de Yahveh-, en que sellaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva alianza.


Multiplicaré en vosotras hombres y animales: serán muchos y fecundos; haré que seáis habitadas como en los tiempos antiguos, os trataré mejor que en vuestros comienzos y sabréis que yo soy Yahveh.


'Así dice el Señor Yahveh: aun esto dejaré que me pida la casa de Israel y se lo concederé: multiplicar su población como un rebaño.


'Tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: 'Para Judá y para los hijos de Israel que hay en él'. Toma luego otra vara y escribe en ella: 'Para José -vara de Efraín- y toda la casa de Israel que hay en él'.


'Por eso, así dice el Señor Yahveh: ahora cambiaré la suerte de Jacob, tendré compasión de toda la casa de Israel y seré celoso de mi nombre.


Pero me compadeceré de la casa de Judá y los salvaré, porque yo soy Yahveh, su Dios. No los salvaré con arco, espada y lanza, ni con caballos y carros de guerra'.


Efraín, ¿qué tiene ya que ver con los ídolos? Yo lo escucho y lo protejo. Soy como un ciprés siempre verde; gracias a mí se hallará fruto en ti.


Aquel día responderé -oráculo de Yahveh-, responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra;


La casa de Jacob será un fuego, la casa de José será una llama y la casa de Esaú como estopa: les prenderán fuego y los devorarán. No quedará un superviviente de la casa de Esaú. ¡Es Yahveh quien lo ha dicho!


¡Levántate y trilla, hija de Sión! Yo te daré cuernos de hierro. Haré de bronce tus pezuñas, y triturarás pueblos numerosos. Consagrarás a Yahveh sus despojos, y sus riquezas al Señor de toda la tierra.


Aquel día -oráculo de Yahveh- recogeré a la oveja coja, traeré a la extraviada, a la que yo había maltratado.


Él se mantendrá firme, pastoreará con el poder de Yahveh y con la majestad del nombre de Yahveh su Dios. Ellos vivirán seguros, porque entonces extenderá su poder hasta los confines de la tierra.


¡Alza tu mano contra tus adversarios y todos tus enemigos sean exterminados!


Lo verán las naciones y se avergonzarán de todo su poderío; se pondrán la mano en la boca, se taparán los oídos,


Por eso, así dice Yahveh: me vuelvo hacia Jerusalén con piedad, en ella será reedificado mi templo -oráculo de Yahveh Sebaot-, y se tenderá sobre Jerusalén la cuerda de medir.


Su fuerza estará en Yahveh, y en su nombre triunfarán -oráculo de Yahveh-.


Meteré ese tercio en el fuego: los purificaré como se purifica la plata y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo lo escucharé y diré: 'Éste es mi pueblo'. Y él dirá: 'Yahveh es mi Dios'.'


Pero ahora no seré como en los días pasados para el resto de este pueblo -oráculo de Yahveh Sebaot-,


Aquel día, Yahveh, su Dios, los librará como a rebaño de su pueblo; como piedras de diadema fulgirán en su tierra.


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