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Santiago 5:16 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Confesaos, pues, los pecados unos a otros; orad unos por otros para ser curados. La oración asidua del justo tiene mucho poder.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Reconozcan sus pecados unos ante otros y recen unos por otros para que sean sanados. La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que sea perseverante:

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Confesaos pues los pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La petición eficaz del justo puede mucho.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Confesaos vuestras faltas unos a otros, y orad los unos por los otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 Por eso, confiesen sus pecados unos a otros, y oren unos por otros, para que Dios los sane. La oración de una persona buena es muy poderosa, porque Dios la escucha.

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Santiago 5:16
68 Referencias Cruzadas  

Cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, se acordó de Abrahán y mientras destruía las ciudades donde había habitado Lot, a Lot le libró de la catástrofe.


Rogó Abrahán a Dios; y Dios sanó a Abimélec, a su mujer y a sus siervas, para que pudieran tener hijos;


Ahora, pues, devuelve la mujer de este hombre, pues él es un profeta, y orará por ti, y vivirás. Si no la devuelves, sabe que de cierto morirás, tú y todos los tuyos'.


Le preguntó: '¿Cuál es tu nombre?'. Él respondió: 'Jacob'.


y atravesaron el vado, para ayudar a pasar a la familia del rey y hacer así méritos a sus ojos. Semeí, hijo de Guerá, se postró delante del rey cuando éste iba a atravesar el Jordán


Entonces el rey, tomando la palabra dijo al varón de Dios: 'Implora, por favor, a Yahveh, tu Dios, e intercede por mí, para que mi mano vuelva hacia mí'. Imploró el varón de Dios a Yahveh, y al punto la mano del rey se volvió hacia él y quedó como había estado antes.


Escuchó Yahveh a Ezequías, y perdonó al pueblo.


Tomad pues, siete becerros y siete carneros, acudid ante mi siervo Job y ofrecedlos por vosotros en holocausto. Mi siervo Job intercederá por vosotros y en atención a él no os castigaré por no haber hablado rectamente de mí, como mi siervo Job'.


Sámek. Alejado del mal, practica el bien, busca la paz y ve tras ella.


Y sucedía que, cuando Moisés levantaba su mano, Israel prevalecía; pero cuando la dejaba caer, vencía Amalec.


Luego de salir Moisés de casa del Faraón y de la ciudad, extendió las manos hacia Yahveh, cesaron los truenos y el granizo y no cayó más lluvia sobre la tierra.


De los malvados Yahveh se aleja y escucha la oración de los justos.


Yahveh abomina el sacrificio de los malos; pero se complace en la plegaria de los justos.


Quien se tapa los oídos para no escuchar la ley, hace que su plegaria sea abominación.


Pero Yahveh me dijo: Ni aunque Moisés y Samuel estuvieran ante mí, se volvería mi alma hacia este pueblo. Échalos de mi presencia y que se vayan.


llámame y te responderé; te anunciaré cosas grandes e inaccesibles que tú no conoces.


y dijeron al profeta Jeremías: '¡Ojalá llegue ante ti nuestra súplica! Ruega a Yahveh, tu Dios, por nosotros, por todo este resto, pues de muchos que éramos quedamos unos pocos, como estás viendo con tus propios ojos,


Clamó entonces el pueblo a Moisés, Moisés intercedió ante Yahveh, y el fuego se apagó.


Y todo cuanto pidáis en la oración con fe, lo obtendréis'.


confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río Jordán.


Acudían a él de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, ellos confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río Jordán.


Partieron, pues; y recorrían todas las aldeas, anunciando el evangelio y curando por doquier.


Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; sino que al hombre temeroso de Dios y cumplidor de su voluntad, a ése es a quien escucha.


cómo Dios ungió con Espíritu Santo y poder a Jesús de Nazaret, que pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.


Muchos de los que habían abrazado la fe confesaban y denunciaban las prácticas supersticiosas a que se habían dedicado.


Respondió Simón: 'Rogad vosotros al Señor por mí para que no me sobrevenga nada de lo que habéis dicho'.


según está escrito: No hay quien sea justo, ni uno solo;


Pues, al igual que por la desobediencia de un solo hombre todos quedaron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos quedarán constituidos justos.


Por tanto, también nosotros, desde el día en que lo oímos, no cesamos de rogar por vosotros y de pedir que lleguéis a la plenitud en el conocimiento de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual,


Que Él, Dios de la paz os santifique totalmente; y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se mantenga irreprochable para la parusía de nuestro Señor Jesucristo.


Hermanos, orad también por nosotros.


Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio superior al de Caín: sacrificio que lo acreditó como justo. Fue el mismo Dios quien lo acreditó aceptando sus ofrendas. Y por esta misma fe sigue hablando aún después de muerto.


Por la fe Noé, advertido por Dios sobre cosas que aún no se veían, con religioso sentido empezó a construir un arca para salvar a su familia, y por medio de esa fe condenó al mundo y vino a ser heredero de la justicia según fe.


y haced los senderos rectos para vuestros pies, a fin de que lo que cojea no se disloque, sino más bien se cure.


Orad por nosotros; pues creemos confiadamente tener buena conciencia, dado nuestro deseo de portarnos bien en todo.


El día en que Yahveh entregó a los amorreos en poder de los israelitas, aquel día Josué habló a Yahveh diciendo en presencia de Israel: '¡Deténte, Sol, en Gabaón; y tú, Luna, en el valle de Ayalón!'.


Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo y los subió al madero, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia. Por sus cardenales habéis sido curados.


Y lo que pidamos, lo recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.


Como ella prolongara su plegaria ante Yahveh, Elí se puso a observar sus labios.


¿No es ahora el tiempo de la siega del trigo? Pues voy a invocar a Yahveh, para que envíe truenos y lluvia, así conoceréis y veréis que ha sido gran maldad la que habéis cometido ante Yahveh al reclamar para vosotros un rey'.


Samuel invocó a Yahveh, y Yahveh envió aquel día truenos y lluvia; por lo que todo el pueblo sintió gran temor delante de Yahveh y de Samuel.


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