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Salmos 50:22 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

22 Comprended esto bien, los que olvidáis a Dios, no me ponga a destrozar, y no haya quien que salve.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

22 Arrepiéntanse todos los que se olvidan de mí, o los despedazaré y nadie los ayudará.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

22 ¡Oigan bien los que se olvidan de Dios! pues si doy un zarpazo no habrá quien los libre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

22 Entended bien esto, los que de ’Eloah os olvidáis, No sea que os destroce y no haya quien os salve.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

22 Considerad ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que os despedace, sin que haya quien libre.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

22 »Tú te olvidas de mí; si no quieres que te despedace, sigue estos consejos; de lo contrario, no habrá quien te salve.

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Salmos 50:22
21 Referencias Cruzadas  

Piden ellos auxilio, sin nadie que socorra, al Señor, pero él no les responde.


bien sabes que no soy culpable y que nadie puede librarme de tu mano.


Así acaban los que de Dios se olvidan, así termina la esperanza del malvado.


Nun. Con el rostro altanero, no le busca; 'Dios no existe', es cuanto se le antoja.


Señor, mi Dios, en ti confío: líbrame tú de cuantos me persiguen, ponme en salvo.


Yahveh se manifiesta, lleva a cabo el proceso, en las obras de sus manos cae preso el impío. Higgayon. Selah


Yod. Los malvados retornan al seol, y así todos los pueblos que se olvidan de Dios.


En los días de dicha sé feliz, y en los días de miseria reflexiona: Dios hizo la una y la otra, para que el hombre no descubra su futuro.


Olvidabas a Yahveh, que te hizo, que extendió el cielo y fundó la tierra, y siempre temblabas todo el día ante el furor del opresor cuando intentaba perderte. Pero ¿dónde está el furor del opresor?


¿Olvida una joven sus adornos, una novia su cinturón? Pues mi pueblo me ha olvidado innumerables días.


Cayó en la cuenta y se convirtió de todos los pecados que había cometido, y por eso ciertamente vivirá; no morirá.


Los atacaré como osa privada de sus crías, les rasgaré el corazón dentro del pecho, los devoraré allí mismo como un león, las fieras del campo los despedazarán.


Perece mi pueblo por falta de sabiduría. Porque tú has rechazado la sabiduría, yo te rechazaré de mi sacerdocio. Porque tú te has olvidado de la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.


Pues yo soy como león para Efraín, y como cachorro de león para la casa de Judá. Yo, yo mismo desgarraré y me iré con la presa, me la llevaré y no habrá quien la libere.


El ágil no podrá huir, el fuerte no conservará su vigor, el guerrero no salvará su vida,


¡Alza tu mano contra tus adversarios y todos tus enemigos sean exterminados!


Ahora pues, así habla Yahveh Sebaot: 'Analizad vuestra situación:


Entrando entonces dentro de sí mismo, se dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo estoy aquí muriéndome de hambre!


A la Roca que te engendró desdeñas, olvidas al Dios que te puso en el mundo.


Ved, pues, ahora que yo, yo soy, y que no hay otro dios a mi lado. Yo doy muerte y doy vida, yo hiero y yo curo, no hay quien libre de mi mano.


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