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Salmos 143:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Deja que a la mañana perciba tu favor, puesto que en ti confío. Enséñame el camino que seguir ya que hacia ti alzo mi alma.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he elevado mi alma.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Hazme oír cada mañana acerca de tu amor inagotable, porque en ti confío. Muéstrame por dónde debo andar, porque a ti me entrego.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Hazme sentir tu amor desde la mañana, pues en ti yo confío; haz que sepa el camino que he de seguir, pues levanto a ti mi alma.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti confío; Hazme saber el camino por el que debo andar, porque a ti elevo mi alma.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: Hazme saber el camino por el que debo andar, porque a ti elevo mi alma.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 En ti confío; ¡a ti dirijo mi oración! Cada nuevo día hazme saber que me amas; ¡dime qué debo hacer!

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Salmos 143:8
23 Referencias Cruzadas  

Dame saber y observaré tu ley, la guardaré de todo corazón.


Yod. Tus manos me han creado y me han formado: enséñame a comprender tus mandamientos.


Enséñame a cumplir tu voluntad, pues tú eres mi Dios. Que tu aliento bondadoso me conduzca por una tierra llana.


Preserva tú mi vida y sé mi abrigo: que no sufra la vergüenza de haber confiado en ti.


lnstrúyeme, Señor, en tus caminos, ponme en la senda recta, pues tengo perseguidores.


Cantad salmos al Señor, amados suyos, alabad su nombre santo.


Yo voy a hacerte ver, a enseñarte el camino que has de seguir; yo quiero aconsejarte, mis ojos sobre ti.


Un abismo llama a otro: al sonido de tus cataratas, tus rompientes todos y tus olas avanzan sobre mí.


Un río: sus corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa entre las moradas del Altísimo.


Cuanto a mí, por tus mercedes infinitas podré entrar en tu casa y, de tu temor transido, ante tu lugar santo postrarme.


Van vagando por comida y, al no saciarse, rondan en la noche.


da alegría de espíritu a tu siervo, pues hacia ti van mis anhelos.


Sácianos de tus favores a la aurora, que podamos cantar y ser dichosos en todos nuestros días.


y tus oídos oirán una palabra detrás de ti que dice: 'Éste es el camino, seguidle tanto si vais a la derecha como si vais a la izquierda'.


así dice Yahveh, tu redentor, el Santo de Israel: Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te enseña lo que te es provechoso, que te encamina por la senda que recorres.


Levantemos nuestro corazón y nuestras manos, a Dios, que está en los cielos.


Conozcamos, tratemos de conocer a Yahveh: su venida es cierta como la aurora; vendrá a nosotros como lluvia de otoño, como lluvia de primavera que riega la tierra.


Le dijo entonces Manóaj: 'Cuando se cumplan tus palabras, ¿cuál será la norma de conducta y el proceder con el niño?'.


David preguntó: '¿Me entregarán los habitantes de Queilá, a mí y a mis hombres, en manos de Saúl?'. Respondió Yahveh: 'Te entregarán'.


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