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Salmos 107:40 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

40 Él derrama desdén sobre los nobles y los confunde en caos, sin camino;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

40 Él esparce menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

40 el Señor derrama desprecio sobre sus príncipes y los hace vagar por tierras baldías y sin sendero.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

40 pero él, que derrama el desprecio sobre los grandes y los hace errar en un desierto sin caminos,

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La Biblia Textual 3a Edicion

40 Él esparce menosprecio sobre los nobles, Y los descarría por un yermo sin camino.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

40 Él derrama menosprecio sobre los príncipes, y los hace andar errantes, en un desierto donde no hay camino:

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

40 Pero Dios castigó a esos malvados y los hizo perderse por desiertos sin caminos.

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Salmos 107:40
23 Referencias Cruzadas  

Y le has de hablar de esta manera: 'Así dice Yahveh: además de haberlo matado, ¿te apropiarás lo suyo?'. Y añadirás: 'Así habla Yahveh: en el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán también la tuya''.


Inunda a los nobles de desprecio, desata el ceñidor de los fuertes.


Priva del juicio a los jefes de un país, los hace vagar por un desierto sin senderos.


Errantes en la estepa, en tierra desolada, no hallaban el camino de ciudad de residencia:


golpeó a sus opresores por la espalda y los hizo vergüenza de los siglos.


porque, si no dejas salir a mi pueblo, enviaré tábanos contra ti, contra tus servidores, contra tu pueblo y contra tus casas; y se llenarán de tábanos las casas de los egipcios y hasta el territorio sobre el que viven.


Respondió el Faraón: 'Os dejaré partir y podréis ofrecer sacrificios a Yahveh, vuestro Dios, en el desierto, a condición de que no os alejéis demasiado. Rogad por mí'.


Pero los magos lograron otro tanto con sus encantamientos e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.


El Faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: 'Pedid a Yahveh que aleje las ranas de mi y de mi pueblo y dejaré ir al pueblo para que ofrezca sacrificios a Yahveh'.


'En este instante recobré la razón, y, para gloria de mi reino, me fueron devueltos también mi majestad y mi esplendor. Mis consejeros y mis magnates me buscaron. Fui restablecido en mi reino y se me concedió una grandeza aún mayor.'


Pero en aquel mismo instante lo hirió un ángel del Señor, por no haber dado gloria a Dios; y, comido de gusanos, expiró.


Lo halla en tierra desierta, en vasta soledad, entre aullidos salvajes; lo rodea de cuidados, lo atiende, lo guarda como a la niña de sus ojos.


para devorar carne de reyes y carne de capitanes, carne de poderosos y carnes de caballos y de jinetes, carnes de todos los hombres, libres y esclavos, pequeños y grandes'.


Tomó luego Yael, esposa de Jéber, una clavija de fijar la tienda, tomó también en la mano un martillo, se acercó sigilosamente a él y le hincó en la sien la clavija, que penetró hasta clavarse en la tierra. Él, que estaba profundamente dormido y fatigado, murió.


Pero apenas trasladada, la mano de Yahveh se dejó sentir sobre la ciudad provocando una gran conmoción: los habitantes de la ciudad, pequeños y grandes, fueron castigados con tumores.


Ellos preguntaron: '¿Qué desagravio debemos ofrecerle?'. Respondieron: 'Ofreceréis, de acuerdo con el número de los príncipes de los filisteos, cinco tumores de oro y cinco ratas de oro, ya que la misma plaga os afecta a todos vosotros y a vuestros príncipes.


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