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Rut 2:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Rut, la moabita, dijo a Noemí: 'Permíteme ir al campo a recoger espigas tras de aquel a cuyos ojos hallare yo favor'. Ella le respondió: 'Vete, hija mía'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Un día Rut la moabita le dijo a Noemí: —Déjame ir a los campos de cosecha a ver si alguien en su bondad me permite recoger las espigas de grano dejadas atrás. Noemí respondió: —Está bien, hija mía, puedes ir.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Rut le pidió permiso a Noemí para ir a recoger espigas donde pudiera hacerlo sin problemas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y rebuscaré° espigas detrás de cualquiera ante cuyos ojos halle gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y Ruth la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.

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Rut 2:2
9 Referencias Cruzadas  

He adquirido bueyes y asnos, ganado menor, siervos y siervas, y he enviado a notificarlo a mi señor, para hallar gracia ante tus ojos''.


ni harás el rebusco de tu viña, ni recogerás las uvas caídas, sino que lo dejarás para el pobre y el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.


No difundas calumnias entre los tuyos, ni demandes la sangre de tu prójimo. Yo, Yahveh.


Cuando seguéis las mieses de vuestra tierra no lo haréis hasta el límite extremo del campo. No espigarás tu cosecha,


Cuando seguéis la mies de vuestro campo, no segarás hasta el límite de tu campo ni recogerás las espigas de tu mies: lo dejarás para el pobre y el extranjero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.'


Fue, pues, y se puso a espigar en un campo tras los segadores. Casualmente aquel campo era propiedad de Booz, de la familia de Elimélec.


Ella me dijo: 'Permíteme espigar fuera de las gavillas tras los segadores'. Llegó y ha estado desde la mañana hasta ahora, sin descansar más que un momento en la cabaña'.


Replicó ella: 'Que tu sierva alcance tu favor'. La mujer emprendió su camino; comió, y su semblante no fue ya como el de antes.


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