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Romanos 2:16 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Así se verá el día en que, según mi evangelio, Dios juzgue las interioridades de los hombres por medio de Cristo Jesús.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Y el mensaje que proclamo es que se acerca el día en que Dios juzgará, por medio de Cristo Jesús, la vida secreta de cada uno.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 el día en que Dios juzgue lo más íntimo de las personas por medio de Jesucristo. Es lo que dice mi Evangelio.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 en el día en que Dios juzgue por medio de Jesús el Mesías los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 en el día en que Dios juzgará por Jesucristo, los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

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Romanos 2:16
31 Referencias Cruzadas  

Lejos de ti tal cosa. Lejos de ti hacer morir al justo con el pecador, y que tenga el justo el mismo trato que el impío. ¿No hará justicia el juez de toda la tierra?'.


Hasta los cielos proclamarán su rectitud, pues es Dios el que juzga. Selah


delante del Señor que hace su entrada, que viene, cierto, a gobernar la tierra. Él regirá con la justicia el orbe, con su fidelidad a las naciones.


delante del Señor, que viene a gobernar la tierra. Él regirá con rectitud el orbe, con equidad a las naciones.


Alégrate, joven, en tu adolescencia y vive feliz en los días de tu juventud. Sigue los impulsos de tu corazón y da placer a tus ojos. Pero sábete que por todo ello Dios te llamará a juicio.


Porque Dios juzgará todas las acciones, todo lo que está oculto, sea bueno o malo.


Y me dije: 'Dios juzgará al justo y al impío, porque toda cosa tiene su tiempo y toda acción tendrá su juicio'.


Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces dará a cada uno conforme a su conducta.


Porque nada hay oculto que no haya de quedar manifiesto; ni secreto que no haya de ser conocido y salir a la luz.


El que me rechaza y no recibe mis palabras tiene ya quien lo condene: la palabra que yo he anunciado, ésa lo condenará en el último día.


Nos ordenó predicar al pueblo y dar testimonio de que él es el constituido por Dios juez de vivos y muertos.


ya que ha fijado un día en el que habrá de juzgar al mundo entero según justicia por medio de un hombre a quien ha designado y por quien ha dado a todos garantía al resucitarlo de entre los muertos'.


Al que puede afianzaros en el evangelio que anuncio y en la proclamación de Jesucristo, según la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos,


Pero, por tu dureza y tu impenitente corazón, estás acumulando ira para el día de la ira, cuando se revele el justo juicio de Dios,


¡Ni pensarlo! Porque, si así fuera, ¿cómo podría Dios juzgar al mundo?


Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os anuncié y que recibisteis, en el cual os mantenéis firmes


Así, pues, no juzguéis antes de tiempo, hasta que venga el Señor. Él iluminará lo que las tinieblas ocultan y pondrá al descubierto los designios del corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que merece.


Todos nosotros tenemos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo merecido de todo lo que hizo mientras vivió en el cuerpo: bueno o malo.


Y en efecto, hermanos, os hago saber que el Evangelio que yo anuncio no es de origen humano;


acorde con el glorioso evangelio del Dios bienaventurado, cuyo anuncio se me ha encomendado.


Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David. Éste es mi evangelio.


Te conjuro, en presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, en nombre de su venida y de su reino:


Y ahora está ya preparada para mí la corona de justicia, con la que me retribuirá en aquel día el Señor, el juez justo; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan mirado con amor su venida.


Y así como es destino de los hombres morir una sola vez y, tras de esto, el juicio,


Ellos rendirán cuentas al que está preparado para juzgar a vivos y muertos.


El Señor sabe librar de la prueba a los piadosos y reservar para el castigo hasta el día del juicio a los impíos,


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