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Oseas 2:23 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

23 Aquel día responderé -oráculo de Yahveh-, responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

23 Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

23 En ese tiempo yo sembraré una cosecha de israelitas y los haré crecer para mí. Demostraré amor a los que antes llamé “no amados”. Y a los que llamé “no son mi pueblo”, yo diré: “Ahora son mi pueblo”. Y ellos responderán: “¡Tú eres nuestro Dios!”».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

23 En ese día, palabra de Yavé, responderé a los cielos y ellos responderán a la tierra.

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La Biblia Textual 3a Edicion

23 Y la sembraré° en la tierra para mí mismo, Y me compadeceré de Lo-ruhama, Y diré a Lo-ammi: Pueblo mío. Y él responderá: ¡Tú eres mi Dios!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

23 Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de la que no ha obtenido misericordia; y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

23 23 (25) Te daré la tierra, y serás solamente para mí. Y te diré: “No eras mi pueblo, pero ahora ya lo eres”; Tú, por tu parte, me dirás: “¡Y tú eres mi Dios!”»

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Oseas 2:23
33 Referencias Cruzadas  

Tú, mi Dios, yo quiero darte gracias; mi Señor, yo quiero enaltecerte.


Los pobres comerán hasta saciarse, los que buscan al Señor lo alabarán: su corazón ha de vivir por siempre.


Amenaza tú a la bestia de las cañas, la banda de los búfalos, los toros de los pueblos, que se sometan como vasallos tributarios; dispersa las naciones que se complacen en la guerra.


Habrá hartura de trigos en los campos; las cimas de los montes se mecerán de frutos, como el Líbano; florecerán las villas como el césped de los prados.


Mi amado es mío y yo soy suya; del pastor de azucenas.


Éste dirá: 'Soy de Yahveh', ése se llamará con el nombre de Jacob, aquél escribirá en su mano: 'De Yahveh', y se apellidará 'Israel'.


Yahveh, mi fuerza y mi fortaleza, mi refugio en el día de angustia, a ti vendrán naciones de los confines de la tierra y dirán: Sólo mentira heredaron nuestros padres, vanidad que de nada sirve.


Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.


Mirad que vienen días -oráculo de Yahveh-, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá con simiente de hombres y con simiente de animales.


Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.


tanto más cierto es que no rechazaré la descendencia de Jacob y de mi siervo David, ni dejaré de tomar de entre sus descendientes gobernantes para la estirpe de Abrahán, de Isaac y de Jacob, pues voy a cambiar su suerte y tendré compasión de ellos'.


Os libraré de todas vuestras impurezas. Llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no os impondré más el hambre.


Concibió ella de nuevo y dio a luz una hija. Yahveh le dijo a Oseas: 'Llámala 'No-compadecida', porque no volveré a compadecerme de la casa de Israel, ni la perdonaré más.


Ellos me invocan: '¡Dios mío!'. '¡Te conocemos los de Israel!'.


Yo los diseminé entre los pueblos, pero en lejanas tierras se acordarán de mí; criarán a sus hijos y volverán a casa.


Meteré ese tercio en el fuego: los purificaré como se purifica la plata y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo lo escucharé y diré: 'Éste es mi pueblo'. Y él dirá: 'Yahveh es mi Dios'.'


Todos los supervivientes de todas las naciones que vinieron contra Jerusalén subirán año tras año a adorar al rey Yahveh Sebaot y a celebrar la fiesta de las Tiendas.


Y Yahveh será rey sobre toda la tierra. Aquel día Yahveh será único, y único será su nombre.


¡Vamos! Sálvate en Sión, tú que moras en Babel.


Porque desde el lugar por donde sale el sol hasta el lugar de su ocaso, mi nombre es grande entre las naciones; y en todo lugar, un sacrificio humeante, una oblación pura, se ofrece a mi nombre, porque grande es mi nombre entre las naciones -dice Yahveh Sebaot-.


¿Acaso Dios lo es de los judíos solamente? ¿No lo es también de los gentiles? ¡Sí! También lo es de los gentiles.


Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus en la diáspora: salud.


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