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Números 7:62 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

62 una cuchara de oro de diez siclos llena de incienso;

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

62 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

62 También llevó un recipiente de oro que pesaba ciento catorce gramos, lleno de incienso.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

62 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso,

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La Biblia Textual 3a Edicion

62 un recipiente de oro de diez siclos, lleno de incienso,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

62 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

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Números 7:62
11 Referencias Cruzadas  

Guímel. Pujante en el país es su linaje, Dálet. pues la estirpe del justo es bendecida.


Traerán a todos vuestros hermanos de todas las naciones, como oblación a Yahveh en caballos, en carros y en literas, en mulos y en dromedarios, a mi santa montaña, a Jerusalén -dice Yahveh-, como traen los hijos de Israel la oblación en vasos puros al templo de Yahveh.


Concertará una alianza con muchos durante una semana; y en la mitad de la semana suprimirá el sacrificio y la oblación. Pondrá sobre el ala del templo la abominación de la desolación, hasta que la ruina decretada se desplome sobre el devastador.'


Su ofrenda consistía en una fuente de plata de ciento treinta siclos de peso y una escudilla de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambas llenas de flor de harina amasada con aceite, para la oblación;


un novillo, un carnero y un cordero de un año para el holocausto;


la de ser un ministro de Cristo Jesús con respecto a los gentiles, ejerciendo una función sacra en servicio del evangelio de Dios, de modo que los gentiles sean ofrenda aceptable, consagrada por el Espíritu Santo.


De todo acuso recibo y estoy en la abundancia; lleno estoy, después de haber recibido de manos de Epafrodito lo que me habéis mandado: calmante aroma, sacrificio aceptable que agrada a Dios.


Por medio de el, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que celebran su nombre.


Cuando lo tomó, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos cayeron ante el Cordero. Cada uno de ello tenía una citara y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo santo.


Vino otro ángel y se puso en pie, junto al altar, con un incensario de oro. Se le dio gran cantidad de incienso para que lo ofreciese, junto con las oraciones de todo el pueblo santo, sobre el altar de oro que está delante del trono.


El humo del incienso, junto con las oraciones del pueblo santo, subió de la mano del ángel hasta la presencia de Dios.


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