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Números 16:32 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

32 la tierra abrió su boca y se los tragó: a ellos y a sus familias, y a todos los hombres de Coré, con todos sus bienes.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

32 Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

32 La tierra abrió la boca y se tragó a los hombres, junto con todos los de su casa y todos sus seguidores que estaban junto a ellos y todo lo que poseían.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

32 Se abrió una garganta y se los tragó con toda su familia (a todos los hombres de la banda de Coré) junto con todo lo que les pertenecía.

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La Biblia Textual 3a Edicion

32 y la tierra abrió su boca, y se los tragó a ellos y a sus familias, y a todo hombre que estaba de parte de Coré, y a todas sus pertenencias.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

32 Y la tierra abrió su boca, y los tragó a ellos, y a sus casas, y a todos los hombres de Coré, y a toda su hacienda.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

32 y se tragó vivos a todos los que habían seguido a Coré, junto con sus familias y todas sus pertenencias.

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Números 16:32
21 Referencias Cruzadas  

Ahora, pues, eres maldecido por la tierra, que ha abierto sus fauces para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.


hijo de Tájat, hijo de Asir, hijo de Abiasaf, hijo de Coré,


Merayot, su hijo; Amarías, su hijo; Ajitub, su hijo;


y la tierra se abrió, devoró a Datán y sepultó la banda de Abirán:


Como la tierra en surcos y agrietada, así están, a la boca del seol, dislocados sus huesos.


Del director. Con la lira de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.


Del director. De los hijos de Coré. Salmo.


Canto. Salmo. De los hijos de Coré. En la enfermedad. Para cantar. De Hemán el indígena.


Se raja y resquebraja la tierra, la tierra se resquiebra, se quiebra, se mueve, se conmueve la tierra.


Por eso ensancha sus fauces el seol, abre su boca sin medida: allí bajará su nobleza y su plebe, con su bullicio y sus festejos.


Tomad cada uno vuestro incensario, poned incienso en él y presentad cada uno vuestro incensario delante de Yahveh: en total, doscientos cincuenta incensarios. Tú también y Aarón presentaréis vuestro incensario'.


Pero si Yahveh obra algo maravilloso, si la tierra abre de par en par su boca y los traga con todas sus cosas y bajan vivos al seol, entonces sabréis que estos hombres han menospreciado a Yahveh'.


Apenas había acabado de pronunciar todas estas palabras cuando se abrió el suelo debajo de ellos,


Bajaron vivos al seol, ellos y todo lo que les pertenecía; los cubrió la tierra y desaparecieron de en medio de la asamblea.


La tierra abrió su boca y se los tragó, a ellos y a Coré, cuando pereció esa facción. El fuego devoró a doscientos cincuenta hombres, para que sirviera de escarmiento.


Pero no murieron los hijos de Coré.


'Nuestro padre murió en el desierto, y no formó parte de la facción de aquellos que se rebelaron contra Yahveh en la conjura de Coré, sino que murió por su pecado y sin dejar hijos.


'Cuidad de que el clan de los queatitas no desaparezca de la tribu de Leví.


y lo que hizo con Datán y Abirón, hijos de Eliab, descendientes de Rubén, cuando la tierra abrió su boca y los tragó, en medio de Israel, junto con sus familias, sus tiendas, y con todo lo que tenían.


Pero la tierra ayudó a la mujer. La tierra abrió su boca y se tragó el río que el dragón había arrojado de sus fauces.


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