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Mateo 22:13 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: 'Atadlo de pies y manos y arrojadlo a la oscuridad, allá afuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

13 Entonces el rey dijo a sus asistentes: “Átenlo de pies y manos y arrójenlo a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y rechinar de dientes”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

13 Entonces el rey dijo a sus servidores: 'Atenlo de pies y manos y échenlo a las tinieblas de fuera. Allí será el llorar y el rechinar de dientes'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: Atadlo de pies y manos y echadlo a la oscuridad de afuera, allí será el llanto° y el crujido de los dientes;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, llevadle y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

13 Entonces el rey les ordenó a sus sirvientes: “Átenlo de pies y manos, y échenlo afuera, a la oscuridad; allí la gente llora y rechina de terror los dientes.”

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Mateo 22:13
21 Referencias Cruzadas  

Res. El impío al mirarlo, siente enojo, Sin. rechinando sus dientes, se consume, Tau. pues sus propios afanes se malogran. Tau


Zain. Maquinan los impíos contra el justo y rechinan sus dientes contra él,


¡Despierta, despierta, vístete de fuerza, Sión! Vístete tus espléndidos vestidos, Jerusalén, ciudad santa, porque no volverá a entrar en ti ni el incircunciso ni el impuro.


y mandó a algunos de los hombres más robustos de su ejército que ataran a Sidrac, Misac y Abdénago y los arrojaran al horno de fuego ardiente.


¿Cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquearla, si primero no logra atarlo? Sólo entonces le saqueará la casa.


Dejad crecer los dos juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; y el trigo almacenadlo en mi granero'.


y los arrojarán al horno del fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


y los echarán al horno del fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


lo castigará duramente y le asignará la misma suerte que a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


Y a ese criado inútil, arrojadlo a la obscuridad, allá afuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


en cambio, los hijos del reino serán arrojados a la oscuridad, allá afuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes'.


Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán y a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras que vosotros seréis arrojados fuera.


De verdad te lo aseguro: cuando eras más joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías, pero cuando seas viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras'.


que se llegó a nosotros, tomó el cinturón de Pablo, se ató los pies y las manos y dijo: 'Esto dice el Espíritu Santo: al hombre a quien pertenece este cinturón, lo atarán así en Jerusalén los judíos y lo entregarán en manos de los gentiles'.


Al oír esto, se les consumía el corazón de rabia, y rechinaban los dientes contra él.


Estos tales padecerán el castigo de la ruina eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,


Éstos tales son fuentes sin agua, niebla empujada por el huracán. Para ellos está reservada la oscuridad de las tinieblas.


Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, precipitándolos en el abismo, en cavernas tenebrosas, los entregó para ser custodiados hasta el juicio.


olas furiosas del mar que arrojan la espuma de su desvergüenza, estrellas fugaces a las que está reservada para siempre la lobreguez de las tinieblas.


Y a los ángeles que no supieron conservar su alto rango, sino que abandonaron su propia morada, los tiene guardados con cadenas perpetuas, sepultados en tinieblas, para el juicio del gran día.


Nada impuro entrará en ella, ni tampoco los que cometen abominación o falsedad, sino sólo los inscritos en el libro de la vida del Cordero.


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