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Mateo 19:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Por consiguiente, lo que Dios unió, no lo separe el hombre'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo° no lo separe un hombre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 De esta manera, los que se casan ya no viven como dos personas separadas, sino como si fueran una sola. Por tanto, si Dios ha unido a un hombre y a una mujer, nadie debe separarlos.

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Mateo 19:6
10 Referencias Cruzadas  

que abandona al compañero de su juventud y olvida la alianza de su Dios;


Vosotros preguntáis: '¿Por qué?'. Porque Yahveh es testigo entre ti y la esposa de tu juventud, a la cual has traicionado, a pesar de ser tu compañera y la mujer de tu alianza.


Porque yo detesto el repudio -dice Yahveh, Dios de Israel-, y a quien encubre bajo su vestido la violencia -dice Yahveh Sebaot-. Guardad, pues, vuestro espíritu y no seáis infieles.


Y añadió: 'Por eso, dejará el hombre al padre y a la madre, se unirá a su mujer y viene a ser los dos una sola carne.


Ellos le replican: '¿Por qué, entonces, Moisés mandó darle el certificado de divorcio para despedirla? '.


Por consiguiente, lo que Dios unió, no lo separe el hombre'.


Por ejemplo, la mujer casada está ligada por una ley a su marido mientras éste vive; pero, si éste muere, queda desligada de la ley del marido.


Así deben, pues, los maridos amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama;


Tengan todos en alta estima el matrimonio y sea sin mancha el lecho conyugal. Pues Dios condenará a libertinos y adúlteros.


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