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Malaquías 2:9 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 Por eso, también yo os he hecho despreciables y viles ante todo el pueblo, de la misma manera que vosotros no habéis seguido mis caminos no habéis sido imparciales ante la ley.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Por lo tanto, yo los he vuelto despreciables y los he humillado ante los ojos de todo el pueblo. Pues no me obedecieron, sino que mostraron favoritismo en su forma de llevar a la práctica mis instrucciones».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 Por eso, yo permití que todo el pueblo los despreciara y los considerara indignos, debido a que ustedes se separaron de mí y dieron fallos para cada cual según a ustedes les convenía.

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 Por tanto, Yo también os haré despreciables y viles ante todo el pueblo, por cuanto vosotros no habéis guardado mis caminos, y hacéis acepción de personas en cuanto a la Ley.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 Por tanto, yo también os he hecho despreciables y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

9 »Si yo he hecho que el pueblo los desprecie y les pierda el respeto, es porque ustedes no me han obedecido, ni tratan con justicia a todos por igual».

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Malaquías 2:9
30 Referencias Cruzadas  

Contestó Miqueas: 'Si tú vuelves en paz, es que Yahveh no ha hablado por mí'.


No tomaré el partido de nadie, a nadie quiero adular,


La memoria del justo será bendecida, el nombre de los malvados se pudrirá.


Según su prudencia es estimado el hombre; el de perverso corazón cae en el desprecio.


Rasgaré vuestros velos y libraré de vuestras manos a mi pueblo, para que no sea más una presa en vuestras manos; y sabréis que yo soy Yahveh.


Vendrá desgracia tras desgracia, y alarma tras alarma; buscarán del profeta una visión, habrá desaparecido del sacerdote la enseñanza y de los ancianos el consejo.


Sus jefes juzgan por soborno, sus sacerdotes enseñan por lucro, sus profetas adivinan por dinero, y se apoyan en Yahveh, diciendo: '¿No está Yahveh entre nosotros? ¡No nos sucederá nada malo!'.


Lanzaré contra ti tus inmundicias, te afrentaré y haré escarnio de ti.


Aquí estoy yo para inutilizar vuestro brazo, para echaros basura a la cara, la basura de vuestras fiestas, y que os barran a vosotros con ella.


Pero vosotros os habéis apartado del camino, habéis hecho tropezar a muchos con vuestra enseñanza, habéis destruido la alianza de Leví -dice Yahveh Sebaot-.


Pero él, queriendo justificarse, le preguntó a Jesús: '¿Y quién es mi prójimo?'.


Pero ¡ay de vosotros, fariseos, que os preocupáis por el diezmo de la menta, de la ruda y de toda clase de hortalizas, y faltáis a la justicia y al amor de Dios! Esto es lo que había que practicar, sin omitir aquello.


Y de parte de los que eran tenidos por más calificados -cómo fueron ellos en el pasado es cosa que no me interesa; Dios no discrimina a las personas-; digo que los más calificados nada nuevo me impusieron.


En el juicio no consideraréis las personas, sino que escucharéis lo mismo al pequeño que al grande, no temeréis a nadie, porque el juicio es de Dios. La causa que os parezca demasiado difícil, traédmela a mí y yo la resolveré'.


Por eso, éste es el oráculo de Yahveh, Dios de Israel: yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre caminarían en mi presencia por siempre. Pero ahora -oráculo de Yahveh-, ¡lejos de mí tal cosa! Porque yo honro a los que me honran y desprecio a los que me desprecian.


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