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Jueces 19:16 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 En esto, llegó un anciano que, al atardecer, venía de sus faenas del campo; era de la montaña de Efraín y residió como forastero en Guibeá; pues las gentes del lugar eran benjaminitas.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Y he aquí un hombre viejo que venía de su trabajo del campo al anochecer, el cual era del monte de Efraín, y moraba como forastero en Gabaa; pero los moradores de aquel lugar eran hijos de Benjamín.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Esa noche un anciano regresaba a su hogar después del trabajo en los campos. Era de la zona montañosa de Efraín, pero vivía en Guibeá, donde la gente era de la tribu de Benjamín.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Un anciano volvía al final de la jornada de su trabajo en el campo. Ese hombre era de la montaña de Efraín, pero vivía en Guibea cuyos habitantes pertenecían a la tribu de Benjamín.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 Y he aquí que un anciano volvía al anochecer de su faena en el campo. El hombre era de la serranía de Efraín y se albergaba en Gabaa, pero las gentes del lugar eran benjamitas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Y he aquí un hombre viejo, que a la tarde venía del campo de trabajar; el cual era del monte de Efraín, y moraba como peregrino en Gabaa, pero los moradores de aquel lugar eran hijos de Benjamín.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 Al caer la tarde, pasó por allí un anciano que volvía de trabajar en el campo. Este anciano era de la zona montañosa de Efraín, pero estaba viviendo en Guibeá.

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Jueces 19:16
16 Referencias Cruzadas  

Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado; porque polvo eres y al polvo volverás'.


Entonces sale el hombre a su trabajo, a su cultivo, hasta la tarde.


Cuando comes del fruto de tus manos dichoso tú y afortunado.


Las ganancias rápidas se desvanecen; quien despacio amontona será opulento.


Todo esfuerzo produce fruto, la charlatanería sólo lleva a la indigencia.


Organiza tus negocios externos, pon orden en tus campos, y después edifica tu casa.


me propuse inquirir y averiguar con sabiduría cuanto se hace bajo el cielo. ¡Dura tarea que Dios impuso a los hombres!


Hay una triste desventura que he visto bajo el sol: que alguien posea riquezas para su propio mal.


Llegaron al fondo de la corrupción como en los días de Guibeá; Yahveh recuerda su culpa, castigará sus pecados.


El que roba, que no robe más, sino al contrario, que trabaje haciendo el bien con sus propias manos, para que tenga algo que compartir con el necesitado.


Ya cuando estábamos entre vosotros os dimos esta norma: el que no quiere trabajar, que no coma.


Por aquel tiempo, cuando aún no había rey en Israel, un levita que residía como forastero en los confines de la montaña de Efraín tomó como concubina a una mujer de Belén de Judá.


Pasaron de largo y continuaron el viaje. La puesta del sol les alcanzó junto a Guibeá de Benjamín.


Se dirigieron allí para hacer noche en Guibeá. Pero una vez dentro, tuvo que quedarse en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los acogiera en casa para pasar la noche.


El anciano alzó los ojos y, al ver al viajero en la plaza de la ciudad, le dijo: '¿A dónde vas y de dónde vienes?'.


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