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Jeremías 49:31 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

31 Levantaos, subid contra una nación tranquila, que habita segura -oráculo de Yahveh- que no tiene ni puertas ni cerrojos, vive solitaria.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

31 Levantaos, subid contra una nación pacífica que vive confiadamente, dice Jehová, que ni tiene puertas ni cerrojos, que vive solitaria.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

31 »Levántense y ataquen a esta nación tan confiada —dice el Señor—. Su gente vive aislada en el desierto sin murallas ni puertas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

31 De pie, ataquemos a la nación tranquila, que vive confiada, que no tiene puertas ni candados y que habita en despoblado.

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La Biblia Textual 3a Edicion

31 ¡En pie! Marchad contra un pueblo confiado, Que habita tranquilo, sin puertas ni cerrojos y vive solitario, dice YHVH.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

31 Levantaos, subid a la nación rica, que habita confiadamente, dice Jehová, que no tienen puertas ni cerrojos, que habita solitaria.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

31-32 »Y ustedes, soldados de Babilonia, ¡ataquen a esta nación orgullosa! Es una nación egoísta, y se siente tan segura que nunca cierra sus portones. Pero yo voy a dispersarla por todo el mundo, y de todos lados le traeré el desastre. A ustedes, babilonios, les permito que les quiten sus camellos y sus tesoros. Les juro que así será.

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Jeremías 49:31
17 Referencias Cruzadas  

Bastante se ha saciado nuestra alma de las burlas del holgado, de las afrentas del soberbio.


Mirad estos impíos, siempre en paz y acreciendo su fortuna.


Estremeceos las descuidadas, temblad las confiadas, despojaos, desnudaos; ceñíos las caderas;


Mujeres descuidadas, levantaos, escuchad ni voz; hijas confiadas, atended a mi palabra:


Clame el desierto y sus ciudades, los aduares donde habita Quedar. Jubilen los habitantes de Sela, de la cumbre de los montes aclamen.


Ahora, escucha esto, voluptuosa, que te sientes tranquila en tu morada y dices en tu corazón: 'Yo, y nadie más; no me quedaré viuda, no conoceré la orfandad'.


Descansaba Moab desde su juventud, reposaba como vino en su poso; no había sido trasegado de tinaja en tinaja, ni había ido al destierro; por eso retenía su sabor, no se alteraba su aroma.


'Aquel día saldrán mensajeros de mi parte, en naves, para difundir el terror en la confiada Etiopía; y habrá pánico entre ellos el día de Egipto, porque he aquí que ya llega.


Te dirás: 'Subiré contra un país de ciudades sin muros, iré contra gentes confiadas que viven tranquilas, habitantes todos ellos de ciudades sin murallas, que no tienen ni cerrojos ni puertas'.


Prenderé fuego a Magog y a los que moran seguros en las islas; y sabrán que yo soy Yahveh.


Pastorea a tu pueblo con tu cayado, al rebaño de tu heredad, que mora apartado en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que pazcan en Basán y Galaad, como en los días de antaño!


Así dice Yahveh: 'Por robustos y numerosos que sean, serán amputados y desaparecerán. Si te he humillado, nunca más volveré a humillarte.


Ésta es la ciudad alegre, que vivía confiada y decía en su corazón: '¡Yo, y nadie más que yo!'. ¡Cómo ha sido devastada! ¡Es una guarida de fieras! Todo el que pase por ella silbará y agitará su mano.


Desde la cima de las rocas lo veo; desde lo alto de las colinas lo contemplo. Es un pueblo que habita aparte, que no es contado entre las naciones.


Israel habita en seguro, la fuente de Jacob mora aparte en un país de trigo y de vino, donde incluso el cielo destila rocío.


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