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Jeremías 46:18 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 ¡Por mi vida! -oráculo del Rey cuyo nombre es Yahveh Sebaot-: vendrá como el Tabor entre los montes y como el Carmelo sobre el mar.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos, que como Tabor entre los montes, y como Carmelo junto al mar, así vendrá.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 »Tan cierto como que yo vivo —dice el Rey, cuyo nombre es el Señor de los Ejércitos Celestiales—, ¡alguien viene contra Egipto que es tan alto como el monte Tabor o como el monte Carmelo junto al mar!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Por vida mía, dice el Rey, cuyo nombre es Yavé de los Ejércitos, alguien va a venir, que es como el Tabor entre los montes, o como el Carmelo que domina el mar.

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 ¡Vivo Yo! Oráculo del Rey, Cuyo nombre es YHVH Sebaot: Como el Tabor es real entre los montes, Y el Carmelo se levanta frente al mar, Así vendrá él.°

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos, que como Tabor entre las montañas, y como Carmelo junto al mar, así vendrá.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

18-19 »Ustedes, los que viven en Egipto, vayan empacando lo que tienen, porque serán llevados prisioneros; la capital será destruida y quedará en ruinas y sin gente. »Les juro por mí mismo que el enemigo que viene se parece al monte Tabor, que sobresale entre los montes; se parece al monte Carmelo, que está por encima del mar. ¡Yo soy el Dios todopoderoso! ¡Yo soy el único Rey!

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Jeremías 46:18
20 Referencias Cruzadas  

Tuyo es el cielo, lo mismo que la tierra; el orbe y su plenitud, eres tú quien lo ha fundado:


dice nuestro redentor, cuyo nombre es Yahveh Sebaot, el Santo de Israel.


los que toman el nombre de la ciudad santa y se apoyan en el Dios de Israel, -Yahveh Sebaot es su nombre-:


Yahveh es el Dios verdadero, el Dios vivo y el Rey eterno. Ante su ira tiembla la tierra, y las naciones no soportan su furor.


No es como la de éstos la porción de Jacob, porque él es quien formó el universo, y su tribu hereditaria es Israel. Yahveh Sebaot es su nombre.


Mirad: sube como las nubes, y sus carros como el huracán; sus caballos más ligeros que las águilas. ¡Ay de nosotros, pues estamos perdidos!


Sube un león desde la selva, se ha puesto en camino un devastador de naciones, ha salido de su residencia para hacer de tu país un desierto: arruinadas serán tus ciudades sin quedar un habitante.


Pero escuchad la palabra de Yahveh, judíos todos que habitáis en el país de Egipto: mirad: yo juro por mi gran nombre -dice Yahveh- que en todo el país de Egipto no será pronunciado más mi nombre por boca de hombre alguno de Judá, diciendo: '¡Por vida del Señor Yahveh!'.


El devastador de Moab sube contra él, la flor de sus jóvenes baja al matadero -oráculo del Rey, cuyo nombre es Yahveh Sebaot-.


Todo hombre se queda entontecido, sin conocimiento, avergonzado de su ídolo todo orfebre, porque su estatua fundida es un engaño: no tienen vida,


Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a su gobernadores, a sus sátrapas y a sus guerreros, para que duerman sueño eterno y no despierten' -oráculo del Rey, cuyo nombre es Yahveh Sebaot-.


Mirad que es Él quien forma las montañas y crea el viento, quien descubre al hombre su designio, quien hace la aurora y las tinieblas, quien camina por las cumbres de la tierra. Yahveh, Dios Sebaot, es su nombre.


Maldito el fraudulento que, teniendo en su rebaño un macho sano, ofrecido en voto, sacrifica al Señor bestia lisiada. Yo soy el gran rey -dice Yahveh Sebaot-, y mi nombre es respetado en las naciones.


ni por la tierra, porque es escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey;


¡Al rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén!


rey de Cades, uno; rey de Yocneán del Carmelo, uno;


La frontera tocaba luego el Tabor, Sajasimá y Bet Semes y terminaba en el Jordán: dieciséis ciudades con sus aldeas.


Le anunciaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoán, había subido al monte Tabor.


Ella mandó llamar a Barac, hijo de Abinoán, de Cades de Neftalí, y le dijo: '¿No te tiene ordenado Yahveh, Dios de Israel, que vayas al monte Tabor, a reclutar y tomar contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de Zabulón?


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