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Jeremías 4:4 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Circuncidaos para Yahveh, quitad el prepucio de vuestros corazones, hombres de Judá y habitantes de Jerusalén, no sea que se desfogue como fuego mi furor y queme, sin que haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Oh habitantes de Judá y de Jerusalén, renuncien a su orgullo y a su poder. Cambien la actitud del corazón ante el Señor, o mi enojo arderá como fuego insaciable debido a todos sus pecados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 ¡Oh habitantes de Judá y de Jerusalén, circuncídense por Yavé y purifiquen sus corazones, no sea que mi ira se propague como el fuego y arda, sin que nadie pueda apagarla, a causa de sus malas acciones!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Circuncidaos ante YHVH, oh varones de Judá y habitantes de Jerusalem, Y quitad el prepucio de vuestro corazón, No sea que mi ira salga como fuego, Y se encienda, y no haya quien la apague, A causa de la maldad de vuestras acciones.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Circuncidaos para Jehová, y quitad los prepucios de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.

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Jeremías 4:4
36 Referencias Cruzadas  

Por haberme abandonado y por haber quemado incienso a dioses extraños, provocando así mi ira con todas las obras de sus manos, se ha encendido mi cólera contra este lugar y no se apagará'.


La Luz de Israel será fuego, y su Santo una llama, que abrasará y devorará sus zarzas y, en un solo día, sus abrojos,


Que desde hace tiempo está preparada la pira, también para el rey; la pira es ancha y profunda, con fuego y leña abundante; el soplo de Yahveh, cual torrente de azufre, la encenderá.


¡Despierta, despierta, levántate, Jerusalén! Tú, que bebiste de la mano de Yahveh la copa de su ira; el cáliz, la copa del vértigo la has bebido, la has vaciado.


Te haré esclavo de tus enemigos en un país que no conoces, pues fuego se ha encendido en mi ira, que arderá sobre vosotros.


Casa de David, así dice Yahveh: Juzgad cada mañana las causas y librad al oprimido de la mano del opresor, no sea que se desfogue como fuego mi furor y queme, sin que haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras.


Yo mismo pelearé contra vosotros con mano extendida y brazo fuerte, con ira, furor y saña,


Mirad la tempestad de Yahveh: se desencadena una tormenta, se arremolina un huracán, que se lanza sobre la cabeza de los malvados.


A ver si elevan sus plegarias a Yahveh, y se convierte cada uno de su mala conducta; porque es grande la ira y el furor que Yahveh ha predicho contra este pueblo'.


Yahveh no podía soportar más ante la maldad de vuestras obras, ante las abominaciones que cometíais, y por eso, vuestro país se ha convertido en desierto, horror y maldición, sin que haya un solo habitante, como sucede hoy.


a Egipto, a Judá, a Edom, a los hijos de Amón, a Moab y a todos los que se rapan las sienes, que habitan en el desierto. Todas estas naciones son incircuncisas, como también toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.'


Kaf. Yahveh desahogó su furor, derramó su ardiente cólera; encendió un fuego en Sión que devoró sus cimientos.


Te aplicaré los castigos de las adúlteras y de las homicidas y te haré víctima de mi furor y de mi celo.


Arrojad de vosotros todas las transgresiones que habéis cometido y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué queréis morir, casa de Israel?


'Por mi vida -oráculo del Señor Yahveh-, que reinaré sobre vosotros con mano dura, brazo extendido y furor desbordado.


Grita, ulula, hijo de hombre, porque la blanden contra mi pueblo, contra todos los príncipes de Israel, que serán entregados a la espada con mi pueblo; por eso, golpéate el muslo,


es tu inmunda impureza. Puesto que he querido limpiarte y no te has dejado limpiar de tu inmundicia, no quedarás ya limpia hasta que desahogue en ti mi furor.


Para provocar mi ira, para tomar venganza, puse su sangre sobre roca desnuda que no pueda cubrirse'.


al admitir extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de cuerpo, para que estén en mi santuario y profanen mi templo, pues cuando me presentabais la comida, la grasa y la sangre, rompíais mi alianza con todas vuestras abominaciones!'.


El que esté lejos morirá de peste, el que esté cerca caerá a espada y el que quede y sea preservado morirá de hambre, porque voy a desahogar del todo mi furor contra ellos.


Pues bien, también yo obraré con furor; no se apiadará mi vista ni tendré compasión. Clamarán ante mis oídos a grandes gritos, pero no los escucharé'.


yo me opondré a vosotros con furor, y os castigaré yo mismo otras siete veces por vuestros pecados.


Por eso me opuse yo a ellos y los expulsé a la tierra de sus enemigos. Entonces se humillará su corazón incircunciso y expiarán su iniquidad.


Buscad a Yahveh y viviréis, no sea que él invada, como el fuego, la casa de José, y devore, sin que haya quien lo apague, la casa de Israel.


antes que el viento os disperse como tamo de un día; antes que venga sobre vosotros la ira furibunda de Yahveh; antes que venga sobre vosotros el día de la ira del Señor.


La circuncisión, desde luego, tiene su valor si observas la ley; pero si no la cumples, aunque estés circuncidado es como si no lo estuvieras.


Circuncidad, pues, vuestros corazones y no endurezcáis más vuestra cerviz.


Yahveh, tu Dios, circuncidará tu corazón y el corazón de tu descendencia, para que ames a Yahveh, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, y para que así vivas.


Porque fuego ardiente se enciende en mi rostro, que quema hasta el seol más profundo; que devora la tierra y sus productos, que abrasa los cimientos de los montes.


en el cual también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha a mano por despojo del cuerpo carnal, sino por la circuncisión de Cristo,


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