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Isaías 9:20 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 Manasés a Efraín, Efraín a Manasés y los dos a Judá. Y ni aun así se calmó su ira, su mano está todavía extendida.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá la carne de su brazo;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

20 Atacarán a su vecino de la derecha pero seguirán con hambre. Devorarán a su vecino de la izquierda, pero no quedarán satisfechos. Al final, se comerán hasta a sus propios hijos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

20 Manasés se come a Efraím, Efraím a Manasés, y ambos se lanzan contra Judá. Ni con eso se le ha pasado el enojo, y su mano sigue amenazante.

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 Cada uno devora la carne de su prójimo Y ninguno perdona a su hermano. Devora a diestra, y sigue con hambre, Devora a siniestra, pero no se harta.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre; y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá la carne de su propio brazo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

20 20 (19) se destruyen unos a otros, y aun así no quedan satisfechos.

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Isaías 9:20
16 Referencias Cruzadas  

El necio se cruza de brazos y se devora a sí mismo.


¡Sólo queda doblarse entre los prisioneros y caer entre los degollados! Y ni aun así se calmó su ira, su mano está todavía extendida.


que matará de hambre tu estirpe y tu descendencia degollará. Los indigentes pacerán en mis pastos y los necesitados se acostarán seguros.


Pues mirad que el Señor, Yahveh Sebaot, va a quitar de Jerusalén y de Judá el soporte y el sustento: todo sustento de pan y todo sustento de agua;


A tus opresores daré a comer su propia carne, y como de mosto se embriagarán con su sangre, para que sepan todos los mortales que yo, Yahveh, soy tu salvador y tu redentor, el fuerte de Jacob'.


Por eso se encendió la ira de Yahveh contra su pueblo, tendió su mano contra él y lo hirió. Temblaron las montañas. Los cadáveres fueron como basura en medio de las calles. Y ni aun así se calmó su ira, y su mano está todavía extendida.


Estas dos cosas te ocurrieron: -¿quién te lamenta?- devastación y destrucción, hambre y espada -¿quién te consuela?-.


Pasará alguien oprimido y hambriento; el hambre le irritará y maldecirá a su rey y a su Dios. Volverá su rostro hacia arriba,


mirará a la tierra y sólo encontrará angustia y tinieblas, oscuridad desoladora, lobreguez de desterrado.


y voy a estrellarlos unos contra otros, a los padres junto con los hijos -oráculo de Yahveh-. No me apiadaré ni me afligiré ni me compadeceré de aniquilarlos'.


Les daré a comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas y los unos comerán la carne de los otros, por la angustia y por el aprieto con que los apretarán sus enemigos y quienes atentan contra su vida.


Yod. Manos de mujeres delicadas pusieron a cocer sus propios hijos, y éstos fueron su alimento en el desastre de la hija de mi pueblo.


Comerás, sí, pero no te saciarás, y tu impureza quedará dentro de ti. Pondrás tus bienes aparte, pero no los salvarás, y lo que salves, lo entregaré a la espada.


Entonces dije: 'No quiero apacentaros más: la que muera, que muera; la que se pierda, que se pierda; y las que queden, que se devoren entre sí'.


Si un reino se divide en bandos, ese reino no puede resistir;


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