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Isaías 36:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 En realidad, tú confías en el apoyo de una caña rota, en Egipto, que pincha y traspasa la mano de quien se apoya en ella. Así es el Faraón rey de Egipto, para todos los que confían en él.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 He aquí que confías en este báculo de caña frágil, en Egipto, en el cual si alguien se apoyare, se le entrará por la mano, y la atravesará. Tal es Faraón rey de Egipto para con todos los que en él confían.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 ¿Con Egipto? Si te apoyas en Egipto, será como una caña que se quiebra bajo tu peso y te atraviesa la mano. ¡El faraón, rey de Egipto, no es nada confiable!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Ya sé, tú cuentas con la ayuda de esa caña rota que es Egipto, que rompe y traspasa la mano del que se apoya en ella. Así se porta Faraón con todos los que confían en él. Ustedes, tal vez, me dirán:

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 ¿Te fías de ese bastón de caña cascada que es Egipto? ¡Al que se apoya en él se le clava en la mano y se la atraviesa! Así es Faraón rey de Egipto para los que confían en él.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 He aquí que confías en este bordón de caña frágil, en Egipto, sobre el cual si alguien se apoyare, se le entrará por la mano, y se la atravesará. Tal es Faraón, rey de Egipto, para con todos los que en él confían.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 ¿Acaso confías en Egipto? Ese país y su rey son como una caña astillada que se romperá si te apoyas en ella, y te herirá.

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Isaías 36:6
12 Referencias Cruzadas  

Pero el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba, puesto que había enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y no había pagado el tributo anual al rey de Asiria. Por ello el rey de Asiria lo prendió y lo encerró en una cárcel.


En realidad, tú confías en el apoyo de una caña rota, en Egipto, que pincha y traspasa la mano de quien se apoya en ella. Así es el Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él.


No confiéis en los príncipes ni en los humanos que no tienen el socorro.


Diente picado, pie vacilante: tal es confiar en un traidor el día aciago.


¡Ay de los que bajan a Egipto por ayuda y buscan apoyo en su caballería! Confían en los carros, que son muchos; en los jinetes, que son muy numerosos, y no miran al Santo de Israel, a Yahveh no consultan.


Los egipcios son hombres, no dioses; sus caballos son carne, no espíritu. Cuando Yahveh extienda su mano, tropezará el ayudador, caerá el ayudado, y todos ellos a la vez perecerán.


Ni con un gran ejército ni con tropa numerosa le ayudará el Faraón cuando se levanten terraplenes y se construyan baluartes para exterminar muchas vidas.


Y ya no volverá a inspirar confianza la casa de Israel, sino que recordarán la iniquidad de haberse dirigido a él; y así sabrán que yo soy el Señor Yahveh.'


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