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Isaías 34:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 que está indignado Yahveh contra todas las naciones, está enfurecido contra todo su ejército; los consagra al exterminio, los entrega a la matanza.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Porque Jehová está airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Pues el Señor está furioso contra las naciones; su furia es contra todos sus ejércitos. Los destruirá por completo; los condenará a ser masacrados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Yavé está enojado con todas las naciones y está enfurecido contra sus ejércitos. Los ha condenado a la destrucción, los ha entregado a la matanza.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Porque YHVH está indignado con todas las naciones, Airado contra todos sus ejércitos; Los consagra al exterminio, Los entrega al degüello.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Porque la indignación de Jehová es contra todas las naciones, y su furor contra todos sus ejércitos: Las ha destruido por completo, las ha entregado al matadero.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 Dios está enojado con ustedes y con todos sus ejércitos. Dios los ha condenado a una total destrucción.

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Isaías 34:2
32 Referencias Cruzadas  

Luego, airado, les habla, en su furor los amedrenta:


También los magos intentaron producir mosquitos con sus encantamientos, pero no pudieron. Hombres y animales fueron presa de los mosquitos.


¡Ay de Asiria, bastón de mi ira, vara en la mano de mi furor!


Vienen de tierra lejana, del extremo del cielo, Yahveh y las armas de su ira, para destruir toda la tierra.


Gemid que está cerca el día de Yahveh, como estrago de Sadday llegará.


Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos y cierra tus puertas tras de ti; escóndete apenas un momento, hasta que pase el enojo.


En toda montaña alta y en toda colina elevada habrá arroyos y corrientes de agua, el día de la gran matanza, cuando se derrumben las torres.


para proclamar el año de gracia de Yahveh, el día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran,


aplasté a los pueblos con mi ira, los destrocé con mi furor, derramé por tierra su sangre.


a vosotros os destino a la espada, todos os encorvaréis para el degüello, porque os llamé y no respondisteis', hablé y no escuchasteis, hicisteis lo que a mis ojos es malo, lo que no me agrada elegisteis.


Lo veréis y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos germinarán como el césped. Se manifestará la mano de Yahveh a sus siervos, y su cólera a sus adversarios.


Porque Yahveh va a juzgar con el fuego y con su espada a todo mortal, y muchas serán las víctimas de Yahveh.


llega el estruendo, hasta el fin del mundo. Pues Yahveh entabla un proceso con las naciones, va a juzgar a todos los mortales: a los malvados los entrega a la espada' -oráculo de Yahveh-.


Así dice Yahveh Sebaot: 'Mirad que una catástrofe se propaga de nación en nación, y un gran huracán se levanta desde los confines de la tierra'.


Habrá víctimas de Yahveh en aquel día de un extremo a otro de la tierra; no serán llorados ni recogidos ni enterrados; servirán de estiércol sobre la superficie de la tierra.


Por eso, así dice el Señor Yahveh: 'Sí, hablo en mi ardiente celo contra las demás naciones y contra Edom entero, porque se han apropiado mi país con pleno regocijo de corazón y con desprecio en el alma para depredar sus pastizales'.


Por eso, esperadme -oráculo de Yahveh- el día en que me levante para dar testimonio, pues he decidido reunir a las naciones, congregar a los reinos, para derramar sobre ellos mi cólera, todo el ardor de mi ira: por el fuego de mi celo será devorada toda la tierra.


Saldrá entonces Yahveh y peleará contra aquellas naciones, como peleó en otro tiempo el día de la batalla.


La ira de Dios se revela, en efecto, desde el cielo contra toda impiedad y perversión de los hombres que perversamente retienen cautiva la verdad,


Pues fue designio de Yahveh que los corazones de sus moradores se obstinaran en entablar combate con Israel, y así fueran entregados al anatema, sin que hubiera para ellos compasión. Fueron aniquilados, como había ordenado Yahveh a Moisés.


Y cuantos no se hallaron inscritos en el libro de la vida fueron precipitados en el lago de fuego.


Avanzaron por la superficie de la tierra y cercaron el campamento del pueblo santo y la ciudad amada. Pero bajó fuego del cielo y los devoró.


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