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Hechos 18:19 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

19 Llegaron a Éfeso y los dejó allí. Él, por su parte, entró en la sinagoga y se puso a hablar a los judíos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

19 Y llegó a Éfeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

19 Primero se detuvieron en el puerto de Éfeso, donde Pablo dejó a los demás. Mientras estuvo en Éfeso, fue a la sinagoga para razonar con los judíos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

19 Así fue como llegaron a Efeso, y allí dejó que ellos se fueran. Pablo entró en la sinagoga y empezó a discutir con los judíos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

19 Cuando llegaron° a Éfeso, se separó de ellos, y entrando en la sinagoga, discutía° con los judíos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

19 Y llegó a Éfeso, y los dejó allí. Mas él entrando en la sinagoga disputaba con los judíos,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

19 Cuando llegaron al puerto de Éfeso, Pablo se separó de Priscila y Áquila. Fue a la sinagoga, y allí habló con los judíos acerca de Jesús.

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Hechos 18:19
21 Referencias Cruzadas  

Le rogaban ellos que se quedara más tiempo, pero no accedió,


sino que, diciéndoles al despedirse: 'Volveré a vosotros de nuevo, si Dios quiere', partió de Éfeso.


Llegó a Éfeso un judío, por nombre Apolo, alejandrino de origen, hombre elocuente y versado en las Escrituras.


Todos los sábados disertaba en la sinagoga, tratando de persuadir tanto a judíos como a griegos.


Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones altas, llegó a Éfeso y encontró algunos discípulos,


Fue un caso notorio a todos los judíos y griegos que habitaban en Éfeso e infundió pavor a todos, con lo que se engrandecía el nombre del Señor Jesús.


Pero ahora estáis viendo y oyendo cómo este Pablo ha convencido y seducido a una gran muchedumbre, no sólo de Éfeso, sino de casi toda Asia, diciendo que no son dioses los que se hacen a mano.


Al oír esto, enardecidos, comenzaron a gritar: '¡Grande es la Artemisa de los efesios!'.


El magistrado logró acallar a la multitud declarando: 'Ciudadanos de Éfeso, ¿qué hombre puede ignorar que la ciudad de Éfeso se honra con la custodia del templo de la gran Artemisa y de su imagen bajada del cielo?


Pablo no quiso hacer escala en Éfeso para no detenerse en Asia, pues tenía prisa por estar en Jerusalén, si le fuera posible, para el día de Pentecostés.


Desde Mileto envió a Éfeso a buscar a los ancianos de la Iglesia.


Habían visto, en efecto, en la ciudad, con él, a Trófimo de Éfeso, y pensaban que Pablo lo había introducido en el templo.


Si sólo por motivos humanos luché en Éfeso con fieras, ¿de qué me serviría? Si los muertos no son resucitados, ¡A comer y beber, que mañana moriremos!


En Éfeso me quedaré hasta Pentecostés;


Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, al pueblo santo, a los fieles en Cristo Jesús [que están en Éfeso]:


Cuando estaba a punto de partir para Macedonia, te rogué que te quedaras en Éfeso, para que urgieras a ciertos individuos a no enseñar doctrinas extrañas,


-¡Que el Señor le conceda hallar misericordia ante el Señor en el día aquél!- Y mejor que yo sabes tú los servicios que me prestó en Éfeso.


A Tíquico lo mandé a Éfeso.


que decía: 'Escribe en un rollo lo que vas a ver y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea'.


Al ángel de la Iglesia de Éfeso escribe: 'Esto dice el que tiene en su diestra las siete estrellas, el que se pasea en medio de los siete candelabros de oro:


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