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Hechos 13:48 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

48 Al oír esto, los gentiles se alegraban y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron cuantos estaban destinados a vida eterna.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

48 Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y le dieron las gracias al Señor por su mensaje, y todos los que fueron elegidos para la vida eterna se convirtieron en creyentes.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

48 Los que no eran judíos se alegraban al oír estas palabras y tomaban en consideración el mensaje del Señor. Y creyeron todos los que estaban destinados para una vida eterna.

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La Biblia Textual 3a Edicion

48 Y los gentiles, al oírlo, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor. Y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

48 Y los gentiles oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

48 Cuando los que no eran judíos oyeron eso, se pusieron muy contentos y decían que el mensaje de Dios era bueno. Y todos los que Dios había elegido para recibir la vida eterna creyeron en él.

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Hechos 13:48
31 Referencias Cruzadas  

ante tu santo templo yo me postro y bendigo tu nombre, por tus mercedes y tu lealtad pues tus promesas superan tu renombre.


Y éstos irán a un castigo eterno y los justos a una vida eterna'.


Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado.


Porque también yo, aunque no soy más que un subalterno, tengo soldados bajo mis órdenes, y le digo a uno: 'Ve', y va; y a otro: 'Ven', y viene; y a mi criado: 'Haz esto', y lo hace'.


Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil: también a ellas tengo que conducirlas; ellas oirán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo pastor.


y no por la nación sola, sino también para reunir juntos a los hijos de Dios que estaban dispersos.


Al ver el procónsul lo sucedido abrazó la fe, maravillado de la doctrina del Señor.


A la salida, les rogaban que el sábado siguiente volvieran a hablarles de estas cosas.


Y tras un enfrentamiento y un altercado no pequeño por parte de Pablo y de Bernabé contra ellos, decidieron que Pablo y Bernabé y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén, para consultar con los apóstoles y los ancianos esta cuestión.


Al leerla, se alegraron por el aliento que les aportaba.


Los que aceptaron su palabra se bautizaron. Y se les agregaron aquel día cerca de tres mil personas.


alababan a Dios y tenían el favor de todo el pueblo. Y el Señor agregaba día tras día a la comunidad a los que obtenían la salvación.


Nosotros nos adelantamos en barco y navegamos hacia Aso, con intención de recoger allí a Pablo, que había decidido hacer el viaje por tierra.


Dije, pues: '¿Qué debo hacer, Señor?'. Y el Señor me dijo: 'Levántate y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está determinado que debes hacer'.


Fijáronle fecha y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. Él les exponía el reino de Dios, dando solemne testimonio de él y tratando de persuadirles sobre Jesús, a partir de la ley de Moisés y de los profetas, desde la mañana hasta por la tarde.


Con esto hubo una gran alegría en aquella ciudad.


Entonces, ¿qué? Que Israel no encontró lo que buscaba, mientras que los elegidos sí lo encontraron. Los demás se endurecieron,


Sométanse todos a las autoridades constituidas. Porque no hay autoridad sino por Dios; y las que existen, por Dios han sido establecidas.


Sabemos, además, que en todas las cosas interviene Dios para el bien de quienes le aman, de quienes son llamados según su designio.


Os hago una recomendación, hermanos; sabéis que los de casa de Estéfanas fueron las primicias de Acaya y que se consagraron al servicio de los fieles.


En él mismo hemos sido también agraciados con la herencia, predestinados -según el previo decreto del que lo impulsa todo conforme a la decisión de su voluntad-


y cuál la extraordinaria grandeza de su poder con respecto a nosotros, los que creemos, según la eficacia del poder de su fuerza


por cuanto nos ha elegido en él antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia. En su amor


nos había predestinado a ser hijos adoptivos suyos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad,


Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor siga su curso y sea glorificada, como sucede entre vosotros,


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