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Habacuc 2:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Porque despojaste a naciones numerosas, te despojará a ti el resto de los pueblos por los homicidios y las violencias contra el país, la ciudad y cuantos la habitan.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Por cuanto tú has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarán, a causa de la sangre de los hombres, y de los robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que habitan en ellas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Debido a que saqueaste a muchas naciones, ahora todos los sobrevivientes te saquearán a ti. Cometiste asesinatos por toda la tierra y llenaste los pueblos de violencia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Así como has despojado a muchas naciones, lo que queda de los pueblos te despojará a ti ().

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Por cuanto has despojado a muchas naciones, las demás naciones te despojarán a ti, por la derramada sangre humana y por la violencia hecha a la tierra, a la ciudad, y a cuantos moran en ella.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Porque tú has despojado a muchas naciones, todos los que han quedado de los pueblos te despojarán; a causa de la sangre de los hombres, y de la violencia de la tierra, de las ciudades y de todos los que moran en ellas.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Tú les robaste a muchas naciones, pero otras naciones te robarán a ti. Así pagarás todos tus crímenes, tu violencia contra nuestro país, contra nuestras ciudades y sus habitantes.

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Habacuc 2:8
33 Referencias Cruzadas  

¡Capital de Babel devastadora, bendito el que te pague como a nosotros tú has pagado!


pues Yahveh defenderá su causa y despojará a quienes lo despojan.


¡Ay de ti, devastador, que no has sido devastado, traidor a quien no han traicionado! Cuando termines tú de devastar, serás devastado; cuando acabes tú de traicionar, te habrán traicionado.


Se amontona el botín como montón de saltamontes; como se lanzan las langostas, se lanzan sobre él.


Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad y los entregué en tus manos. Pero tú no te compadeciste de ellos. Sobre el anciano hiciste pesar tu yugo en demasía.


Todas las naciones le servirán, a él, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que también a su país le llegue el tiempo en que naciones numerosas y reyes poderosos lo esclavicen.


Por eso, cuantos te devoraron serán devorados y todos tus adversarios, todos ellos, irán al cautiverio. Tus saqueadores serán saqueados y a cuantos te despojaron entregaré al despojo.


Alineaos frente a Babel en derredor, todos los que entesáis el arco; disparad contra ella, no ahorréis flechas porque ha pecado contra Yahveh;


Escuchad a los fugitivos y evadidos del país de Babel, que anuncian en Sión la venganza de Yahveh, nuestro Dios, la venganza de su templo.


¡Espada sobre sus caballos y sus carros y sobre la población mixta que hay en ella, para que se vuelvan mujeres! ¡Espada sobre sus tesoros, para saquearlos!


¡Tú, la que habitas junto a aguas caudalosas, rica en tesoros! Tu fin ha llegado, el plazo del corte de tu vida.


Pero pagaré a Babilonia y a todos los habitantes de Caldea todo el mal que hicieron en Sión, a vuestros propios ojos -oráculo de Yahveh-.


Visitaré a Bel en Babel y le sacaré de la boca lo que traga. Nunca más afluirán a él las naciones, hasta la muralla de Babilonia se desploma.


Exultarán entonces por Babel cielo y tierra y cuanto hay en ellos, cuando vengan desde el norte los devastadores -oráculo de Yahveh-.


Cayó de repente Babel y se rompió, gemid por ella; buscad bálsamo para su dolor, a ver si se cura.


La gran amplitud de tu comercio llenó tu interior de pecado y violencia; te arrojé entonces de la montaña de Dios y te arranqué, querubín protector, de entre las piedras de fuego.


No tendrán que acarrear leña del campo ni tendrán que ir a recogerla en los bosques, porque encenderán el fuego con las armas. Depredarán a sus depredadores y saquearán a sus saqueadores -oráculo del Señor Yahveh.'


No saben administrar justicia -oráculo de Yahveh- ellos, que amontonan violencias y atropellos en sus palacios.


Porque está cerca el día de Yahveh contra todas las naciones. Como hiciste, te harán: tu paga caerá sobre tu cabeza.


Has tramado el deshonor para tu casa: derribando a pueblos numerosos te perjudicaste a ti mismo.


La violencia hecha al Líbano te aplastará y el exterminio de los animales te aterrará, por los homicidios y violencias contra el país, la ciudad y cuantos la habitan.


pero con gran ira estoy airado contra las naciones orgullosas que, cuando estuve un tanto airado, cooperaron al desastre.


Ésta será la plaga con que Yahveh herirá a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: se les pudrirá la carne cuando aún estén en pie, se les pudrirán los ojos en las cuencas y se les pudrirá la lengua en la boca.


Y clamaron con gran voz, diciendo: '¿Hasta cuándo, oh Soberano, santo y veraz, estarás sin juzgar a los que moran sobre la tierra y sin vengar nuestra sangre?'.


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