Génesis 41:44 - Biblia Serafín de Ausejo 197544 Luego dijo el Faraón a José: 'Yo soy el Faraón; sin tu permiso, nadie alzará mano ni su pie en toda la tierra de Egipto'. Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 196044 Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto. Ver CapítuloBiblia Nueva Traducción Viviente44 y le dijo: «Yo soy el faraón, pero nadie levantará una mano ni un pie en toda la tierra de Egipto sin tu aprobación». Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)44 Dijo Faraón a José: '¡Yo soy Faraón! Sin tu consentimiento, nadie moverá mano o pie en Egipto. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion44 Y Faraón dijo a José: Yo soy el Faraón, pero sin tu permiso nadie levantará mano ni pie en toda la tierra de Egipto. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)44 Y dijo Faraón a José: Yo Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto. Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual44 Luego le dijo a José: «Aunque yo soy el rey de Egipto, nadie en este país hará nada sin tu permiso». Ver Capítulo |
Porque el judío Mardoqueo fue el segundo después del rey Asuero. Fue grande entre los judíos y amado por sus numerosos hermanos. Buscó el bien de su pueblo y se preocupó de la paz en favor de toda su raza. Y dijo Mardoqueo: 'De Dios ha venido todo esto. Me he acordado, en efecto, del sueño que tuve referente a estos hechos, ninguno de los cuales ha dejado de cumplirse, de cómo la fuentecilla se convirtió en río y de la abundancia que hubo de luz, de sol y de agua. El río es Ester, a quien el rey tomó por esposa y la hizo reina. Los dos dragones somos yo y Amán. Los pueblos son los que se juntaron para acabar con el nombre de los judíos. Mi pueblo es este Israel, que clamó a Dios y fue salvado. El Señor salvó a su pueblo y él nos libró de todos estos males; Dios obró estas señales y estos grandes prodigios, cuales nunca hubo entre los gentiles. Por eso él determinó estas dos suertes: una para el pueblo de Dios, y otra para todos los demás pueblos. Y estas dos suertes se han cumplido en la hora y en el momento oportuno, como día de juicio señalado por Dios para todas las naciones. Dios se acordó de su pueblo e hizo justicia a su heredad. Y estos días del mes de Adar, el catorce y el quince de este mes, serán para los judíos días de asamblea y de alegría y de regocijo en presencia de Dios por todas las generaciones, para siempre en su pueblo Israel. El año cuarto del reinado de Tolomeo y Cleopatra, Dositeo, que decía ser sacerdote y levita, y su hijo Tolomeo, trajeron la presente carta sobre los purim, de la cual afirmaron que era auténtica y que había sido traducida por Lisímaco, hijo de Tolomeo, de la comunidad de Jerusalén.