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Génesis 34:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Jamor habló con ellos y les dijo: 'Siquén, mi hijo, se ha enamorado de vuestra hija; dádsela, os ruego, por esposa.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Hamor habló con Jacob y con sus hijos: —Mi hijo Siquem está verdaderamente enamorado de su hija —dijo—. Por favor, permítanle casarse con ella.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 Hamor habló con ellos y les dijo: 'Siquem, mi hijo, está enamorado de la hermana de ustedes. Les ruego que se la den por esposa.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Pero Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija, os ruego se la deis por mujer.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por esposa.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Sin embargo, Jamor les dijo: —Mi hijo Siquem realmente quiere mucho a la muchacha. Yo les ruego que lo dejen casarse con ella.

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Génesis 34:8
9 Referencias Cruzadas  

Su alma se prendó de Dina, hija de Jacob, se enamoró de la joven y se esforzó por conseguir su afecto.


Cuando los hijos de Jacob regresaron del campo y supieron lo acaecido se indignaron y montaron en cólera, porque se había cometido una infamia en Israel: haberse acostado uno con una hija de Jacob, cosa que no se debía hacer.


Emparentad con nosotros: dadnos vuestras hijas, y tomad las nuestras para vosotros.


pertenecientes a aquellas naciones acerca de las cuales había dicho Yahveh a los israelitas: 'No os unáis a ellas, ni ellas se unirán a vosotros, pues de seguro arrastrarán vuestro corazón tras de sus dioses'. Pero Salomón se unía a ellas por amor.


Como esclavo que busca la sombra, como obrero que espera su salario,


Mi alma se deshace de nostalgia hacia tus decisiones, de continuo.


Salmo. De David. Estando en el desierto de Judá.


Cuán amable es tu morada, Señor de los ejércitos.


Pero al país adonde su alma anhela volver, allí no volverán.


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