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Ezequiel 7:4 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 No me apiadaré ni tendré compasión, sino que haré recaer sobre ti tu conducta, todas tus abominaciones estarán presentes ante ti; y sabréis que yo soy Yahveh'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Y mi ojo no te perdonará, ni tendré misericordia; antes pondré sobre ti tus caminos, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que yo soy Jehová.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Miraré para otro lado y no te tendré compasión. Te daré tu merecido por todos tus pecados detestables. Entonces sabrás que yo soy el Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Mi ojo no te perdonará, seré inclemente. Haré recaer sobre ti tu conducta, y te recordaré todos tus crímenes; entonces sabrán que yo soy Yavé.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 Mi ojo no te perdonará ni tendré misericordia: traeré tus caminos sobre ti, y te quedarás con tus abominaciones, y sabréis que Yo soy YHVH.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Y mi ojo no te perdonará, ni tendré misericordia; sino que retribuiré sobre ti tus caminos, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que yo soy Jehová.

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Ezequiel 7:4
24 Referencias Cruzadas  

y voy a estrellarlos unos contra otros, a los padres junto con los hijos -oráculo de Yahveh-. No me apiadaré ni me afligiré ni me compadeceré de aniquilarlos'.


Por eso quiero pagar su iniquidad y su pecado con el doble, porque han profanado mi país con los cadáveres de sus ídolos y han llenado mi heredad con sus abominaciones.


pues también ellas serán esclavizadas por naciones poderosas y grandes reyes, y así les pagaré, de acuerdo con sus acciones y según las obras de sus manos.


En cuanto a aquellos cuyo corazón se va tras sus ídolos y sus abominaciones, haré recaer su conducta sobre su cabeza' -oráculo del Señor Yahveh'.


Las ciudades habitadas serán destruidas, el país quedará hecho un desierto y sabréis que yo soy Yahveh''.


Puesto que no te has acordado de los días de tu juventud y me has irritado con todas estas cosas, también yo haré recaer tu conducta sobre tu cabeza -oráculo del Señor Yahveh-, para que no cometas más tal infamia con todas tus abominaciones.'


Voy a volcar mi indignación sobre ellos y a aniquilarlos con el fuego de mi cólera; haré recaer su conducta sobre su cabeza -oráculo del Señor Yahveh.'


Has procedido según la conducta de tu hermana, por eso voy a poner su cáliz en tus manos'.


Harán recaer sobre vosotras vuestra maldad y soportaréis la pena de vuestros pecados de idolatría; y sabréis que yo soy el Señor Yahveh'.


Yo, Yahveh, he hablado; está para llegar y lo haré. No cejaré, no sentiré pena ni me arrepentiré. Te juzgarán según tu conducta y según tus acciones -oráculo del Señor Yahveh.'


Y sabrán que yo soy Yahveh cuando haya hecho del país una desolación y un desierto, por todas las abominaciones que cometieron.'


Por eso -por mi vida; oráculo del Señor Yahveh-, puesto que has contaminado mi santuario con todos tus ídolos y todas tus abominaciones, también yo te voy a cortar de raíz, sin que se apiaden mis ojos de ti; no tendré compasión''.


Extenderé mi mano contra ellos y haré del país una devastación, una desolación, desde el desierto hasta Riblá, en todos sus lugares donde moran; y sabrán que yo soy Yahveh'.


Yacerán los muertos en medio de vosotros; y así sabréis que yo soy Yahveh'.


El rey hará duelo, el príncipe se vestirá de espanto, temblarán las manos del pueblo del país. Según su conducta los trataré, y según sus juicios los juzgaré; y sabrán que yo soy Yahveh.


Ahora el fin te ha llegado, porque desencadenaré mi ira contra ti, te juzgaré según tu conducta y haré recaer sobre ti todas tus abominaciones.


No me apiadaré ni tendré compasión; te trataré según tu conducta, y tus abominaciones estarán presentes ante ti; y sabréis que soy yo, Yahveh, el que hiere''.


Pues bien, también yo obraré con furor; no se apiadará mi vista ni tendré compasión. Clamarán ante mis oídos a grandes gritos, pero no los escucharé'.


Pues bien, en cuanto a mí, tampoco yo me apiadaré ni tendré compasión; hago recaer su conducta sobre su cabeza'.


Efraín se apacienta de viento y persigue sin cesar al solano; mentira y violencia acumula, alianza con Asiria concluye, su aceite a Egipto transporta.


Llegan los días del castigo, llegan los días de la venganza. ¡Que lo sepa la gente de Israel! ¡Es un loco el profeta, desvaría este inspirado! Por la magnitud de tus iniquidades, por tu gran hostilidad en contra de él.


Yahveh me dijo: '¿Qué ves, Amós?'. 'Una plomada', respondí. El Señor dijo entonces: 'Aquí estoy yo para poner la plomada en medio de mi pueblo Israel: no le perdonaré ya más.


Porque yo ya no tendré compasión de los habitantes del país -oráculo de Yahveh-. Mirad que yo mismo entregaré a cada cual en manos de su prójimo y en manos de su rey, ellos devastarán el país, sin que yo los libre de sus manos.


Pues bien conocemos al que ha dicho: Para mí la venganza y el dar lo merecido. Y en otro lugar: El Señor hará justicia a su pueblo.


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