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Ezequiel 3:3 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Y me dijo: 'Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tu estómago con este rollo que yo te doy'. Lo comí y fue en mi boca dulce como la miel.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 «Llénate el estómago con esto», me dijo. Al comerlo, sentí un sabor tan dulce como la miel.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 y me dijo: 'Hijo de hombre, come ahora y llena tu estómago con este rollo que te doy. Lo comí pues, y en mi boca era dulce como la miel.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas de este rollo que Yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Y me dijo: Hijo de hombre, haz a tu vientre que coma, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.

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Ezequiel 3:3
18 Referencias Cruzadas  

he observado el mandato de sus labios, he guardado en mi pecho las palabras de su boca.


¡Cuán suaves al paladar son tus palabras, más que miel a la boca!


en mi interior escondo tus palabras, a fin de no pecar en tu presencia.


Mem. ¡Cómo quiero yo tu ley! Ella es mi meditación de todo el día.


su temor es sin mancha, permanece por siempre; sus juicios son fieles, todos equitativos;


deseables más que el oro y que el metal precioso, más dulces que la miel y que el jugo del panal.


Aparecían tus palabras y yo las devoraba; tu palabra era mi gozo y la alegría de mi corazón, pues sobre mí se invocaba tu nombre, Yahveh, Dios Sebaot.


Pensé: 'No me acordaré más de él, no hablaré más en su nombre'. Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos; me esforzaba en contenerlo, pero no podía.


Por eso estoy lleno de la ira de Yahveh, estoy cansado de reprimirla. Vuélcala sobre el niño en la calle, y sobre la tertulia de jóvenes también. Pues presos serán el hombre y la mujer, el anciano y la colmada de días.


Lo desenrolló delante de mí y estaba escrito por el anverso y por el reverso. Tenía escritas lamentaciones, gemidos y ayes.


'Tú pues, hijo de hombre, escucha lo que voy a decirte: No seas rebelde como la raza rebelde; abre la boca y come lo que voy a darte.'


Luego me dijo: 'Hijo de hombre, anda, vete a la casa de Israel y háblales con mis palabras.


De quien cree en mí, como ha dicho la Escritura, ríos de agua viva correrán de su seno'.


La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza: enseñaos y amonestaos mutuamente con toda sabiduría; cantad en vuestros corazones a Dios, con gratitud, salmos, himnos y cánticos espirituales.


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