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Ezequiel 21:27 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

27 En su mano derecha está el oráculo: '¡A Jerusalén!', para abrir la boca para la matanza, lanzar el grito de guerra, poner arietes contra las puertas, levantar un terraplén y construir un baluarte.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

27 A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

27 ¡Destrucción! ¡Destrucción! Sin duda destruiré el reino. Y no será restaurado hasta que aparezca aquel que tiene derecho a juzgarlo. Entonces se lo entregaré a él”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

27 La suerte hace que salga Jerusalén en su mano derecha. Inmediatamente lanza un grito de guerra: '¡Emplacen las maquinarias junto a las puertas, levanten terraplenes, caven trincheras!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

27 ¡A ruina, a ruina, todo lo reduzco a ruina! Y no existirá más hasta que venga aquél a quien corresponde el juicio, a quien lo entregaré.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

27 La derribaré, derribaré, derribaré, y ya no será más, hasta que venga Aquél a quien pertenece el derecho, y se la entregaré.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

27 27 (32) »Voy a destruir esta ciudad, y la dejaré convertida en un montón de escombros. Todo esto pasará cuando llegue el rey de Babilonia. A él le he encargado ejecutar la sentencia.

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Ezequiel 21:27
40 Referencias Cruzadas  

No se apartará de Judá el cetro, ni de entre sus pies el bastón de mando, hasta que se le ofrezca el tributo y los pueblos le obedezcan.


'Yo he establecido a este mi rey sobre Sión, mi monte santo'.


Su caudillo será uno de ellos, de su seno saldrá su soberano; dejaré que se aproxime y a mí se acercará, porque, ¿quién arriesgará su vida por acercarse a mí? -oráculo de Yahveh-.


Mira que los terraplenes de asedio llegan a la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en mano de los caldeos, que combaten contra ella con la espada, el hambre y la peste. Lo que has anunciado se está cumpliendo, y tú mismo lo estás viendo.


entonces podría romperse mi alianza con mi siervo David, de modo que no tuviera un hijo que reinara sobre su trono, y con los sacerdotes levitas que me sirven.


tanto más cierto es que no rechazaré la descendencia de Jacob y de mi siervo David, ni dejaré de tomar de entre sus descendientes gobernantes para la estirpe de Abrahán, de Isaac y de Jacob, pues voy a cambiar su suerte y tendré compasión de ellos'.


Por eso, en el año noveno de su reinado, en el mes décimo, el día diez del mes, llegó Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén, acampó frente a ella y construyó un muro de asedio alrededor.


Me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos:


'Pondré al frente de ellas un solo pastor que las apaciente: mi siervo David. Él las apacentará y él será su pastor.


Yo, Yahveh, seré su Dios y mi siervo David será príncipe en medio de ellas. Yo, Yahveh, lo he dicho.


Ponle sitio, construye un baluarte junto a ella, levanta junto a ella un terraplén, pon junto a ella campamentos y coloca junto a ella arietes todo alrededor.'


Por el tiempo de esos reyes, suscitará el Dios del Cielo un reino que nunca será destruido ni será entregado a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos esos reinos, mientras que él permanecerá por siempre,


Advierte, pues, y entiende: desde que se dio la orden de reconstruir Jerusalén hasta el príncipe ungido habrá siete semanas, y en sesenta y dos semanas; plazas y fosos serán reconstruidos, aunque serán tiempos de angustia.


Después se convertirán los hijos de Israel, buscarán a Yahveh, su Dios, y a David, su rey, y acudirán temerosos a Yahveh y a sus bienes, al fin de los tiempos.


Yahveh los dejará abandonados hasta que la que ha de alumbrar dé a luz. Entonces el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel.


Pondré en movimiento a todas las naciones, vendrán los tesoros de todas las naciones y llenaré de gloria este templo -dice Yahveh Sebaot-.


Salta de gozo, hija de Sión, da gritos de júbilo, hija de Jerusalén. Mira a tu rey que viene a ti: es justo y victorioso, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de un asna.


He aquí que yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Muy pronto vendrá a su templo el Señor a quien buscáis, el Ángel de la alianza que deseáis. Mirad que ya llega -dice Yahveh Sebaot-.


Sale de Jacob un dominador que exterminará lo que quede de la ciudad'.


Y acercándose Jesús a ellos, les habló así: 'Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra.


Éste será grande, será llamado Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre,


y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo,


Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es Cristo Señor.


En ella estaba la vida, y esta vida era la luz de los hombres;


La Palabra era la luz verdadera que, llegando a este mundo, ilumina a todo hombre.


que, después de subir al cielo, está a la diestra de Dios y le están sometidos ya ángeles, potestades y virtudes.


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