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Ezequiel 20:41 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

41 Como en perfume de calmante aroma me complaceré en vosotros cuando os saque de los pueblos y os reúna de los países en donde estáis dispersos, y manifestaré mi santidad por medio de vosotros a los ojos de las naciones.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

41 Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

41 Cuando los traiga de regreso a casa desde el destierro, ustedes serán para mí como un sacrificio agradable. Desplegaré mi santidad por medio de ustedes a la vista de todas las naciones.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

41 Cuando salgan de en medio de los pueblos y los junte de todos los países en donde fueron dispersos, serán para mí como un perfume de agradable olor. Entonces, por medio de ustedes haré que las naciones vean mi santidad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

41 Y cuando os haya sacado de entre los pueblos y congregado de entre las naciones en que estáis esparcidos, os aceptaré como aroma que aplaca, y mi santidad será reflejada en vosotros ante los ojos de las naciones.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

41 En olor de suavidad os aceptaré, cuando os hubiere sacado de entre los pueblos, y os hubiere reunido de entre las tierras en que estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.

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Ezequiel 20:41
36 Referencias Cruzadas  

Aspiró Yahveh el calmante aroma y dijo Yahveh en su corazón: 'No volveré ya más a maldecir la tierra por causa del hombre, pues los designios del corazón del hombre son malos desde su niñez, ni volveré a castigar más a todo viviente, como lo he hecho.


Todo esto, oh rey, Arauná se lo da al rey'. Y añadió: '¡Que Yahveh, tu Dios, te sea propicio!'.


Pero Yahveh Sebaot es ensalzado en el juicio; el Dios santo se muestra santo en la justicia.


Yo mismo, sin embargo, reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las he expulsado, las volveré a su pradera; y así serán fecundas y se multiplicarán.


Así dice Yahveh: mirad: voy a cambiar la suerte de las tiendas de Jacob, y de sus moradas voy a compadecerme. Se reedificará la ciudad sobre su escombrera, y el palacio en su justo lugar se asentará.


Porque mira que vienen días -oráculo de Yahveh- en que cambiaré la suerte de mi pueblo, Israel y Judá, dice Yahveh, y lo volveré al país que di a sus padres para que lo poseyeran'.


Mirad: voy a reunirlos de todos los países adonde los expulsé a causa de mi ira, mi furor y mi gran encono, y los haré volver a este lugar, para que vivan en él tranquilos.


Por eso, di: 'Así dice el Señor Yahveh: os recogeré de entre los pueblos y os reuniré de los países en donde habéis sido dispersados, y os daré el país de Israel.


Cuando los llevé al país que con la mano en alto había jurado darles, entonces dondequiera que vieron una colina elevada y cualquier árbol frondoso, allí ofrecieron sus sacrificios, allí presentaron sus irritantes ofrendas, allí pusieron sus perfumes de calmante aroma, allí hicieron sus libaciones.


Dirás: así dice el Señor Yahveh: 'Aquí estoy contra ti, Sidón; seré glorificado en medio de ti. Y sabrán que yo soy Yahveh cuando haga justicia contra ella y muestre en ella mi santidad.


Así dice el Señor Yahveh: 'Cuando yo recoja a la casa de Israel de los pueblos por donde anda dispersa, manifestaré en ella mi santidad a los ojos de las naciones y residirán en el país que entregué a mi siervo Jacob.


Porque así dice el Señor Yahveh. 'Aquí estoy yo: yo mismo me interesaré por mis ovejas y cuidaré de ellas.


¿Tendrán que pacer mis ovejas lo pisoteado por vuestras patas y tendrán que beber lo que vuestras patas enturbiaron?


Residirán en el país que le di a mi siervo Jacob, en el cual residieron vuestros padres; en él vivirán para siempre ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos; y mi siervo David será siempre su príncipe.


Avanzarás contra mi pueblo Israel como un nublado que cubre la tierra. Será en los últimos días. Te traeré contra mi país, para que me conozcan las naciones cuando muestre mi santidad ante sus ojos por medio de ti, Gog'.


Entonces manifestaré mi grandeza, mostraré mi santidad, me daré a conocer a los ojos de muchas naciones y sabrán que yo soy Yahveh.'


Al cabo de muchos días recibirás una orden. Al final de esos años irás a un país rescatado de la espada, cuya gente, recogida de muchos pueblos, está en los montes de Israel, que habían sido una desolación permanente. Esta gente ha sido sacada de entre los pueblos, y ahora viven todos ellos tranquilos.


Y sabréis que yo soy Yahveh cuando sus muertos estén entre sus ídolos alrededor de sus altares, en toda colina elevada, en todas las cumbres de los montes, bajo todos los árboles frondosos y bajo todas las encinas copudas, allí donde ofrecían suaves aromas a todos sus ídolos.


Lavará con agua las entrañas y las patas y el sacerdote lo ofrecerá todo y lo quemará sobre el altar. Es un holocausto, manjar pasado por el fuego de calmante aroma para Yahveh.


Abrirá el animal por entre las alas, sin arrancarlas, y el sacerdote lo quemará sobre el altar encima de la leña echada al fuego. Es un holocausto, manjar pasado por el fuego de calmante aroma para Yahveh'.


lavará con agua las entrañas y las patas y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar. Es un holocausto, manjar pasado por el fuego de calmante aroma para Yahveh.


Dijo Moisés a Aarón: esto es lo que había dicho Yahveh: 'En los que se me acercan demostraré que yo soy santo y a los ojos de todo el pueblo seré glorificado'. Aarón calló.


Cambiaré la suerte de mi pueblo Israel: reedificarán las ciudades destruidas y habitarán en ellas, plantarán viñas y beberán su vino, cultivarán huertos y comerán sus frutos.


Ésta es el agua de Meribá, donde los israelitas se querellaron contra Yahveh y donde él manifestó a través de ella su santidad.


'Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres, objeto de su amor'.


Pero gracias sean dadas a Dios, que, en Cristo, nos lleva siempre en su triunfo y que por medio de nosotros difunde por doquier la fragancia de su conocimiento.


Porque aroma de Cristo somos para Dios, tanto en los que se salvan como en los que se pierden:


Caminad en amor, como también Cristo os amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y víctima a Dios de calmante aroma.


De todo acuso recibo y estoy en la abundancia; lleno estoy, después de haber recibido de manos de Epafrodito lo que me habéis mandado: calmante aroma, sacrificio aceptable que agrada a Dios.


Antes bien, en vuestro corazón, tened por santo al Señor, a Cristo, siempre dispuestos a responder a cualquiera que os pida razón de vuestra esperanza;


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