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Éxodo 3:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Apacentaba Moisés el rebaño de Yetró, su suegro, sacerdote de Madián. Trashumando con el rebaño por el desierto, llegó hasta la montaña de Dios, Horeb.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Cierto día Moisés se encontraba apacentando el rebaño de su suegro, Jetro, quien era sacerdote de Madián. Llevó el rebaño al corazón del desierto y llegó al Sinaí, el monte de Dios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Moisés cuidaba las ovejas de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas muy lejos en el desierto y llegó al cerro de Horeb, esto es, el Cerro de Dios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Apacentaba Moisés el rebaño de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, y condujo el rebaño al extremo del desierto y llegó a Horeb,° monte de ’Elohim.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Y apacentando Moisés el rebaño de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó el rebaño detrás del desierto, y vino a Horeb, al monte de Dios.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 Moisés cuidaba las ovejas de su suegro Jetró, que era sacerdote de Madián. Un día, Moisés llevó las ovejas por el desierto y llegó hasta la montaña de Dios que se llama Horeb.

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Éxodo 3:1
33 Referencias Cruzadas  

Partió, pues, de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Doce yuntas de bueyes tenía delante, y él araba con la duodécima. Pasó Elías junto a él y le echó su manto encima.


Se levantó, comió y bebió. Y ya confortado con aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb.


En el Horeb hicieron un becerro y adoraron un ídolo fundido,


Yo estaré allí, ante ti, sobre la roca que hay en Horeb. Golpearás la roca; de ella saldrá agua, y beberá el pueblo'. Lo hizo así Moisés en presencia de los ancianos de Israel.


Después Yetró, suegro de Moisés, ofreció un holocausto y sacrificios a Dios. Vino Aarón, y con él todos los ancianos de Israel, para tomar parte en la comida con el suegro de Moisés en presencia de Dios.


y estén preparados para el día tercero, pues al tercer día descenderá Yahveh, a la vista de todo el pueblo, sobre la montaña del Sinaí.


Partieron de Refidín, llegaron al desierto del Sinaí y acamparon allí. Israel fijó sus tiendas en aquel lugar, frente a la montaña.


Moisés subió a estar con Dios y Yahveh lo llamó desde la montaña, diciéndole: 'Así hablarás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los israelitas:


Tenía el sacerdote de Madián siete hijas, las cuales fueron a sacar agua y llenar los pilones para abrevar el rebaño de su padre.


Cuando volvieron ellas junto a Reuel, su padre, les dijo éste: '¿Cómo venís hoy tan pronto?'.


Moisés accedió a morar con aquel hombre, el cual le dio por mujer a su hija Séfora.


Se levantó Moisés con Josué, ayudante de Moisés, y subió Moisés al monte de Dios.


Le respondió: 'Yo estaré contigo; y ésta será la señal de que yo te he enviado: cuando tú hayas sacado al pueblo fuera de Egipto, rendiréis culto a Dios en esta montaña'.


Y le dijo: 'No te acerques aquí y quítate las sandalias de los pies; porque el lugar donde estás es suelo sagrado'.


Y los israelitas se despojaron de sus galas a partir del monte Horeb.


Volvió Moisés a casa de su suegro Yetró y le dijo: 'Permíteme que vuelva a mis hermanos de Egipto, para ver si todavía viven'. Respondió Yetró a Moisés: 'Vete en paz'.


Yahveh dijo a Aarón: 'Ve al desierto y sal al encuentro de Moisés'.


Palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa. Visiones que tuvo acerca de Israel en tiempos de Ozías, rey de Judá, y en tiempo de Jeroboán, hijo de de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto.


Moisés dijo a Jobab, hijo de Reuel, el madianita, cuñado de Moisés: 'Vamos hacia el país del que Yahveh ha dicho: 'Yo os lo daré'. Ven con nosotros. Te trataremos bien, pues Yahveh ha prometido el bienestar a Israel'.


Partieron, pues, de la montaña de Yahveh y caminaron tres días. El arca de la alianza de Yahveh iba delante de ellos durante esos tres días de marcha, buscándoles dónde acampar.


Había unos pastores en aquella misma región que pasaban la noche al aire libre, vigilando por turno su rebaño.


Cumplidos los cuarenta años, se le apareció en el desierto del monte Sinaí un ángel en la llama de una zarza que ardía.


Once jornadas hay desde Horeb hasta Cades Barnea, por el camino del monte Seír.


Yahveh, nuestro Dios, nos habló así en el Horeb: 'Habéis morado ya bastante en este monte.


El día en que estuviste ante Yahveh, tu Dios, en el Horeb, me dijo Yahveh: 'Congrégame al pueblo para que oiga mis palabras, a fin de que aprendan por ellas a tenerme temor todos los días de su vida sobre la tierra y se las enseñen a sus hijos'.


Jéber, el quenita, se había separado de Caín, de los hijos de Jobab, suegro de Moisés, y había plantado su tienda junto al encinar de Saananín, que está cerca de Cades.


Dijo entonces Samuel a Jesé: '¿No tienes más hijos?'. Respondió: 'Aún queda el más pequeño, que está apacentando las ovejas'. Dijo Samuel a Jesé: 'Manda a buscarlo, pues no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga'.


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